«House»
El invento del maligno
E l doctor House ha vuelto a casa. A Cuatro (ya lo hizo a Fox en versión original). La sexta temporada de la serie empezó con un episodio especial (en duración y contenido) que lo mismo podía haber sido una película en el sentido en que lo fue Razor para Battlestar Galactica. Aunque, por momentos, también era como uno de esos capítulos que se salen del entorno habitual y se van de excursión, caso de las incursiones en África de Urgencias. La diferencia fundamental entre una y otra es que los capítulos africanos de Urgencias eran un pelín pesados por el carácter coral de la serie hospitalaria.
Ver a Carter o a Luka sufriendo penurias, balas y escasez de esparadrapo no era suficiente, queríamos ver el hospital de Chicago y a los demás médicos. Que Gregory House salga de su hábitat no tiene el mismo efecto porque, pese a los buenos secundarios, House es una serie de un único actor. Una serie que es, sobre todo, su personaje principal. Y se puede ir donde quiera, que nos iremos con él. A un manicomio o a un curso de cocina. Su fortaleza también es un peligro. Un personaje tan importante no puede cambiar porque es el secreto del éxito.
Pero si no cambia a lo mejor nos aburrimos de ver siempre lo mismo.
La pata floja de House es que siempre es sota, caballo y rey, así que de vez en cuando sus creadores introducen algún giro gatopardiano (por unas semanas, el doctor dejó de ser cojo, o lo perseguía un policía, o nos hicieron creer que se liaba con Cuddy).
La quinta temporada acabó con el médico entrando en un psiquiátrico por su acercamiento a la locura y su adicción a la vicodina. El estreno ha sido un homenaje a la obvia Alguien voló sobre el nido del cuco adornado con romance (con una estupenda Franka Potente) y la Suite nº 1 para cello de Bach (la toca la hermana que no habla). Y un duelo con Nolan, otro personaje formidable. Después de su ¿curación? (y hasta de su socialización, aunque sea con locos y cantando rap), la pregunta es si House va a cambiar. ¿El Smiley de su camiseta es un símbolo de lo que se avecina? Es un final de episodio que te deja la sonrisa puesta y la duda colgando. Estamos acostumbrados a que los otros personajes de House evolucionen (o cambien) pero no a que lo haga el propio House. Y seguramente no lo hará. No debe.