Diario de León
Publicado por
josé javier esparza
León

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El invento del maligno

L a muerte del periodista deportivo Andrés Montes ha dejado a todo el mundo con la boca abierta. Demasiado joven para morir, sin duda. En los días posteriores al fallecimiento han llovido los testimonios de admiradores, incluso de fans, lo cual es un fenómeno muy propiamente televisivo. Pero, fans aparte, es verdad que este hombre se había ganado un puesto relevante en el mapa de la televisión española. En las notas necrológicas se ha dicho que la penetración del baloncesto norteamericano en España no habría sido tan rotunda si no hubiera mediado el trabajo de dos periodistas: Ramón Trecet y, precisamente, Andrés Montes. Me parece que es muy justo atribuir ese mérito al difunto compañero. El baloncesto americano cambió mucho la forma de ver este deporte: para contarlo había que prescindir del clásico tono olímpico y buscar fórmulas de comunicación más espectaculares, con frecuencia abiertamente circenses, porque esa es exactamente la dimensión de la NBA. Trecet lo hizo y Montes también. El paso de esa fórmula narrativa al baloncesto español fue a compás de la propia evolución de nuestro basket, y ahora mismo no tendría sentido contar un partido de la ACB o de la selección de Gasol y compañía con el viejo estilo de la época de Emiliano y Buscató.

La Sexta, cuando fichó a Montes, se propuso traspasar al fútbol esa misma forma de narrar la competición. La primera temporada funcionó bien, quizá más por lo sorprendente que por otra cosa. Muy pronto, sin embargo, el modelo dejó de ser válido; entre otras razones, porque el espectador no se enteraba de lo que estaba pasando en el terreno de juego. Y así Montes, que en baloncesto seguía siendo un as, en fútbol había quedado fuera de juego. Casi toda la crítica televisiva había subrayado ese hecho, que era ya una evidencia. Ignoro por completo si estas consideraciones tuvieron algún peso en la decisión de La Sexta de prescindir del comunicador. Por otro lado, Montes ya tenía ahora mismo sobre la mesa ofertas en firme y se anunciaba su pronta incorporación a una cadena digital. La muerte ha cortado esa carrera. Un compañero y amigo, franco admirador de Montes, me resumía lo que este hombre ha significado en el periodismo deportivo español: «El locutor más distinto del último cuarto de siglo». Es un buen epitafio. Descanse en paz el locutor más distinto.

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