Diario de León

El Madrid golea y aguarda a la última jornada (5-1)

Los de Pellegrini sólo arrollaron al Athletic, con uno menos durante 70 minutos por la expulsión de Amorebieta, cuando el Sevilla acortó distancias con el Barça. Antes tocó sufrir ante un rival aguerrido

Los jugadores del Real Madrid Sergio Ramos, Kaká y Gonzalo Higuaín celebran uno de los cinco goles c

Los jugadores del Real Madrid Sergio Ramos, Kaká y Gonzalo Higuaín celebran uno de los cinco goles c

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IGNACIO TYLKO | madrid
León

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Nunca una goleada del Madrid fue tan triste para su parroquia, que sufrió entregada y sólo mostró esperanzas cuando el Sevilla acortó distancias ante el Barça. Curiosamente, los de Pellegrini se vieron incapaces de hincarle al diente a un Athletic con diez hasta que llegaron esos goles en dos minutos de Kanoute y Luis Fabiano. A partir de ahí, los madrileños fueron un huracán que arrolló a los de Caparros.

Clásico partido de final de curso en el Bernabéu cuando el Madrid no depende de sí mismo. Cita donde la grada, el banquillo y los jugadores merengues estuvieron mucho más pendientes del Pizjuán que del Athletic. Y eso entraña serios riesgos ante cualquier adversario, y más todavía si los leones se juegan su presencia en Europa y están dispuestos a vender cara la derrota mientras el físico les aguante. Pellegrini fue valiente de inicio. Dejó en el banquillo a Kaká y apostó por Guti, con ganas de agradar en su casi segura despedida del Bernabéu antes de emigrar a otro fútbol más exótico para colgar las botas. El canterano intentó echarse el equipo a sus espaldas, tocar y abrir espacios. Por su parte, Caparrós prescindió de Llorente y prefirió a De Marcos. Un cambio muy reservón.

La primera gran ocasión fue rojiblanca. Toquero ganó la espalda a su defensa pero Ramos pudo rectificar cuando el vitoriano ya se plantaba ante Casillas. Lo veía bien el Athletic, que no dudaba en hacer falta a Cristiano para frenar su ímpetu. Pero llegó una decisión muy controvertida de Muñiz. Disparo desde la frontal de Higuaín, mano de Amorebieta y penalti y expulsión. Duro castigo pero fiel al reglamento si el juez interpreta que la mano es voluntaria y el tiro va a puerta.

Como Cristiano no perdonó y el Barça ganaba todavía por la mínima, el madridismo mantenía esperanzas. Y su equipo pudo cerrar el partido pero se encontró con un Gorka inmenso. El Athletic se defendía como gato panza arriba pero a veces lanzaba algún zarpazo peligroso. Avisó Koikili de lejos y acertó Yeste en una gran acción individual en la que contó con la ayuda de la zaga local. Sólo le siguió, y sin fe, Ramos. Se plantó cerca del punto de penalti y desde ahí engañó al portero.

La segunda mitad estaba siendo una tortura para el Madrid. Con el 0-3 de los culés y el Athletic atrincherado, faltaban alicientes. No había esta vez mucho ánimo de épica. Incluso Cristiano aparecía más apagado que de costumbre. Pero, de pronto, llegaron esos goles hispalenses, las dudas culés, y el Bernabéu estalló. Se dieron cuenta los jugadores y en apenas un minuto marcó Higuaín. En pleno nerviosismo, el Athletic desapareció del mapa. Se fue del partido tanto que permitieron a Sergio Ramos, Benzema y Marcelo dibujarles una manita quizás demasiado exagerada.

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