fútbol. adiós a la liga del récord: el real madrid, segundo año en blanco
Fiesta del Málaga, funeral del Madrid (1-1)
El empate en La Rosaleda da la salvación a los andaluces y la puntilla a los blancos. Los jugadores de Pellegrini precisaban que el Barcelona pinchase pero al final el mi

Cristiano Ronaldo y los defensas Ezequiel Garay, Raúl Albiol y Sergio Ramos reflejan en sus caras la
Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. El Real Madrid terminó su sueño en la fiesta de La Rosaleda, que celebró con efusividad y pasión la salvación del Málaga gracias al empate cosechado frente a los Cristiano Ronaldo y compañía. Los blancos se habían conjurado para sumar 98 puntos y obligar al Barcelona a ganar todos los partidos. Al final, los de Pellegrini no pudieron llegar a ese objetivo y se quedaron con la miel en los labios. Una nueva decepción tras el Alcorconazo en la Copa y el fiasco de -˜Champions-™ ante el Lyon.
Ahora llega el momento de las dudas. La continuidad de Pellegrini queda pendiente de un hilo pese haber dirigido un Madrid de récord en la Liga. Una temporada en blanco después de haberse gastado 252 millones en fichajes de dudosa rentabilidad. Sólo Cristiano Ronaldo ha demostrado estar a la altura de las expectativas. Kaká, que ni siquiera entró en la convocatoria de La Rosaleda, o Benzemá, han sido la escenificación del fracaso merengue.
Los blancos llegaron a Málaga con la obligación de ganar y esperar el pinchazo del Barça en el Camp Nou. Una ecuación muy improbable, pero que mantenía vivas las esperanzas -˜merengues-™. El recuerdo de la última Liga de Capello, con el famoso -˜Tamudazo-™ o los dos títulos perdidos en Tenerife por los blancos eran los ejemplos esgrimidos para aferrarse al milagro. Pero lo primero era ganar en Málaga. Los andaluces se jugaban la permanencia y eso se notó. Pese al primer aviso de Cristiano Ronaldo al minuto del encuentro, los malagueños no se amilanaron. Con Caicedo y Duda como hombres más adelantados, presionaron la salida del balón blanco.
Casillas tuvo trabajo desde un principio, pero desbarató una ocasión de Caicedo. Sin embargo, el delantero ecuatoriano se sacó un as de la manga en forma de taconazo perfecto para que Duda superase al meta de Móstoles. La Rosaleda se vino abajo con el tanto que certificaba la salvación. Por su parte, los jugadores del Madrid, cabizbajos, resoplaban incrédulos ante lo ocurrido. Más aún cuando la grada aplaudió el tanto del Barcelona que beneficiaba a los locales por sentenciar al Valladolid. Otra vez tocaba remontar pero el Madrid tenía la cabeza en el Camp Nou. Van der Vaart, el mejor de los blancos de largo, se revolvió en el área y empató. Era el canto del cisne pero no servía. La liga ya era azulgrana.