Una tranquila tarde de fútbol

ÁLEX ESTÉBANEZ | ponferrada Poco tuvo que ver el ambiente vivtido ayer en El Toralín con el de la semana pasada. Si hace siete días la angustia y el suspense camparon a sus anchas por el feudo blanquiazul, ayer la afición se lo tomó con más calma, dispuesta a pasar una tranquila tarde de fútbol. La salida de los jugadores, con pasillo incluido por parte del Granada, fue saludada desde preferencia con una serie de pancartas repasando toda la temporada. «Ascenso a Tercera», «Ascenso a Segunda», «Campeones de Liga», «Ya somos de Segunda. Enhorabuena» y una camiseta con el número 11 de Fuentes daban colorido a la grada. Con el partido ya en marcha, y viendo que en el terreno de juego no había mucho que llevarse a la boca, el público decidió empezar a divertirse por su cuenta y, cuando el reloj marcaba la media hora de juego, la ola hizo acto de presencia en El Toralín. Tras el merecido tentempié del descanso, en la segunda mitad fue el turno para los cánticos de la afición. No faltaron las referencias al eterno rival, con voces como «El año que viene no vamos a León» o «Uribe, ca..., saluda al campeón». Los aficionados tampoco se olvidaron de los discursos de la plantilla el lunes en el balcón del Ayuntamiento, y fueron coreando las consignas que los jugadores lanzaron el día después del ascenso. Tras el partido, la fiesta se desató en las gradas, donde hubo tensión a la hora de hacerse con las camisetas lanzadas desde el campo y emoción cuando, desde el centro del campo, Fuentes se despidió de la que ha sido su afición durante doce años. Al final, como dice la canción que salió de Cádiz y tomó todo el fútbol español, el resultado le dio igual a los aficionados.