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León

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Pese a que se barajaba la idea desde 1904, el Campeonato Mundial de fútbol no echaría a rodar hasta el año 1930. La gran reputación balompédica de Uruguay, campeona olímpica en 1924 y 1928, posibilitó el que fuese elegido como país anfitrión, según la decisión adoptada por la FIFA durante un congreso celebrado en Barcelona. Ante las enormes dificultades que representaba el desplazamiento, algunas de las selecciones europeas más potentes declinaron la invitación. No fue el caso de Francia, Yugoslavia, Bélgica y Rumania, cuyos combinados viajaron hasta Sudamérica a bordo del navío «Conte Verde», cuya cubierta utilizaron para entrenar. Por cierto, el rey Carol de Rumania ejerció como entrenador de los suyos, además de firmar un decreto por el que se les otorgaba tres meses de permiso en sus respectivos trabajos.

En el mes de julio comenzó la disputa de un torneo que se jugó únicamente en los tres estadios de Montevideo: Pocitos, Parque Central y Centenario, así llamado porque en 1930 se cumplía el centenario de la Constitución uruguaya y de su nacimiento como estado independiente. Aunque el fútbol nunca ha sido hijo de las matemáticas, sí conviene recordar los nombres del francés Lucien Laurent, autor del primer tanto en la historia de los Mundiales al batir al meta mejicano Bonfiglia, o el de su compañero Alex Thépot, portero que debió retirarse lesionado. Y también, cómo no, el del árbitro brasileño Almeido Rego, protagonista involuntario de un escándalo mayúsculo al dar por terminado, cuatro minutos antes del tiempo reglamentario, el match entre Francia y Argentina. Los espectadores invadieron el campo y el colegiado, aconsejado por el juez de línea, rectificó su equivocada decisión. Precisamente, los jugadores argentinos disputaron la final al equipo anfitrión, Uruguay, que se impuso por 4-2 y recibió como premio el trofeo Jules Rimet, valorado en 50.000 francos suizos. A título anecdótico, uno de los goles uruguayos fue marcado por el delantero Héctor Castro, apodado «El Divino Manco» por haber perdido la mano derecha en un accidente laboral.

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