mundial de sudáfrica 2010

Francia, de esperpento

«No pongo la mano en el fuego porque todos los jugadores quieran saltar al césped ante Sudáfrica» asegura Domenech

Domenech, contrariado, durante la rueda de prensa de ayer.

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A.G. | johhanesburgo
León

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De mal en peor. Así está la situación en la concentración de la selección francesa a medida que pasan los días. A la lista de calamidades que se suceden desde que el sábado se hicieron públicos los insultos que Anelka le dirigió a su entrenador tras perder contra México, ayer se sumaron las declaraciones de Domenech en rueda de prensa. El técnico galo dijo que no puede asegurar que todos sus jugadores vayan a acudir al partido de hoy contra Sudáfrica.

Domenech, que es el entrenador que ha dirigido durante más partidos a les Bleus de la historia, compareció solo ante los medios de comunicación. No estaba con él el capitán, Patrice Evra, como es habitual en las ruedas de prensa de los días previos a los partidos. A la pregunta de por qué no estaba el lateral del Manchester con él respondió: «Porque he considerado que las excusas, las explicaciones, todo lo que los jugadores hubieran querido expresar, no tiene ahora sentido. Lo que se espera de ellos es un comportamiento correcto sobre el terreno de juego».

Cuestionado por la posición que van a ocupar en el once titular de hoy los líderes del motín del domingo, entre los que se encuentra Evra, Domenech respondió: «Sólo pienso en hacer el mejor equipo posible, con aquellos jugadores que hayan sido capaces de pasar por encima de todo esto. Mi única preocupación es esa».

Respecto al boicot al entrenamiento, en el que los jugadores se negaron a ejercitarse para expresar el rechazo a la expulsión de su compañero Anelka, Domenech dijo que se trató de «una aberración, una imbecilidad, una estupidez sin nombre». El entrenador, que cuando acabe el Mundial será sustituido por Laurent Blanc, ha explicado que durante 45 minutos intentó hacer cambiar de opinión a los jugadores. «Con los miembros de la Federación intentamos convencer a los jugadores de que, como integrantes de la selección francesa, no se podían permitir hacer eso [no acudir al entrenamiento]. Después, me dije que había que acabar con ese despropósito y cogí el papel, lo leí y me fui. Pero yo no pongo la mano en el fuego en absoluto por ese comunicado». En la nota que los jugadores franceses dedicaron ayer a la prensa aseguraban que comparecerían con normalidad a su cita de mañana con Sudáfrica. Incluso Sarkozy tuvo que mediar ayer. Un hecho ya de por sí elocuente.

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