Gula de goles (y 31) | Eduardo Aguirre
Cae el telón
Ciertas emociones sólo se pueden expresar con una frase corta: Ganamos. Ahora, comienza la leyenda, esa que todos contribuiremos a enriquecer con nuestras propios recuerdos sobre cómo vivimos este Mundial. Ir a los penaltis con Holanda nos hubiera envejecido una década, incluso con el mismo resultado. El sábado, alguien le preguntó a Vicente del Bosque cómo iba a celebrar la victoria, entonces él, con ese titubeo rotundo tan suyo, contestó:» bueno, sí, en fin, de alguna manera habrá que celebrarlo, pero la alegría va por dentro».
Pues la va tener usted que celebrar por dentro y por fuera, don Vicente, pues además de una copa ha conseguido instaurar definitivamente en el fútbol español la noble orden de la caballería andante. Con su cátedra de conducta, ha llegado al corazón de todos, y si algún día le da por echarse al camino a deshacer entuertos no le faltarán escuderos voluntarios. Todos sabemos que ahora lo que más le gustaría es escabullirse, estar tranquilo en su casa, en zapatillas, quedarse dormido en su sillón preferido, y que sean los jugadores quienes se desmelenen, pero eso va a ser imposible, porque durante muchísimos tiempo se le va a zarandear, achuchar y vitorear, en definitiva, no crea que se verá libre de nuestro cariño tan fácilmente. Con su fútbol de valores técnicos y éticos ha conseguido que España gane el Mundial, y esto adquiere especial relevancia en plena crisis. Los niños, que entiende de héroes, porque la propia infancia es una forma de heroísmo, se dirán entre ellos: «de mayor quiero ser como Casillas, Villa, Iniesta-¦ y Del Bosque».
El telón ha caído. Se acabó. Ahora es el turno del realismo mágico. Y donVicente, sabedor de que todo es efímero, incluso la victoria, suspira y anhela estar pronto en su casa, con los suyos.
Y en zapatillas.