Entrevista
«Sueño con colgarme una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres»
A sus 26 años esta nadadora de raíces leonesas lo ha ganado casi todo. Considerada como una de las mejores en las pruebas de fondo, hace apenas un par de semanas se colgaba en bronce en el Europeo de Budapest. Pero Érika aún quiere má

Érika Villaécija con su bronce conseguido en el Europeo de Budapest en 1.500 metros.
Orgullosa de la tierra de sus padres, a la que no olvida y a la que vuelve cada vez que la competición se lo permite, Érika Villaécija afronta sus últimos días en León, más en concreto en Cogorderos, donde recarga las pilas para completar un 2010 que califica de sobresaliente y al que aún le quedan dos citas de aúpa, los Europeos y el Mundial en piscina corta a finales de año. Allí la leonesa volverá a intentar mantener su estatus de referente mundial.
-Mirando atrás, ¿cómo califica este 2010 al que aún le restan algunos campeonatos de primer nivel?
-En mi caso ha sido uno de los mejores de mi trayectoria deportiva. Lo empecé con el récord de Europe, luego con el Europeo en piscina corta y, sin contar con los éxitos en el Nacional, lo he cerrado con el bronce en el Campeonato de Europa de Budapest. Creo que no puedo pedir más aunque aún puedo completarlo con lo qu haga en el Europeo y el Mundial en piscina corta de noviembre y diciembre respectivamente. También estoy contenta por los resultados en la disciplina de aguas abiertas. Era nueva para mí y creo que a pesar de eso he logrado un alto rendimiento.
-Aún así, la competición manda y para una deportista de élite apenas existe descanso.
-He podido pasar unos días junto a mi familia y amigos de La Cepeda y Astorga y ya, a principios de septiembre, tengo que volver a los entrenamientos. No obstante en estos días tampoco me he olvidado de nadar. Si quieres mantenerte en un nivel óptimo el descanso debe ser el más justo posible. Y es que en noviembre tenemos el Europeo en piscina corta y un mes más tarde el Mundial. Son dos citas importantes aunque muy cercanas una de otra por lo que creo que voy a centrarme en una y esta debe ser el Mundial. Luego, ya en julio del 2011 llega el Mundial de Shanghai, los Nacionales.... Y en el 2012 los Juegos para los que va a ir encaminada mi preparación de ahora en adelante.
-¿Son los 26 años una edad óptima para demostrar la plenitud deportiva?
-Es la mejor edad. Primero porque es a esta edad, de los 25 a los 30 años cuando el desarrollo aeróbico es el mejor. Y luego porque es cuando la experiencia alcanza un nivel notable y capaz de solventar situaciones que en una competición de alto nivel se presentan como adversas.
-Su distancia preferida son los 800 metros pero en el Europeo donde consiguió la presea fue en los 1.500.
-No tuve mi mejor día en los 800. Creo que si hubieran salido las cosas bien el podio no se habría escapado. Luego, en los 1.500 me encontré bien pero no era una obsesión la medalla que al final fue posible.
-Además, lograr una medalla en un Europeo, visto como está el panorama de nadadoras, es como hacerlo en un Mundial ya que las mejores especialistas del fondo están en este continente.
-Sin duda alguna. El nivel en Europa en este tipo de distancias es tal que si comparas las medallistas de un Mundial con las del Europeo apenas existen diferencias. Por eso es tan duro poder subir al podio y cuando lo haces la sensación es la de que has logrado un éxito.
-Este año ha probado con las aguas abiertas y los resultados han sido óptimos.
-Para mí competir en la piscina sigue siendo una prioridad, aunque las aguas abiertas son una posibilidad cada vez más factible dada muy adaptación. El próximo año se celebra el Mundial en Shanghai y mi intención es quedar entre las diez primeras en los 10 kilómetros y con ello ganarme una plaza para kis Juegos. Así podré centrarme durante todo un año en la piscina. Además, en Londres 2012 las pruebas en la piscina y las de aguas abiertas están espaciadas en el tiempo por lo que podré acometer las dos con opciones de hacer un buen resultado.
-Precisamente en Londres intentará sacarse la espina que tiene clavada desde Pekín, ¿no?
-Ese es mi deseo. Creo que voy a llegar en mi mejor momento aunque no es bueno hacer pronósticos cuando quedan casi dos años. Para mí sería algo extraordinario poder subiirme al podio. Mi reto pasa ahora por conseguir una medalla en los Juegos, en mi prueba preferida, los 800 metros. Se me escapó en Pekín y ahora tengo una oportunidad única para resarcirme.
-Con 26 años supongo que ni por asomo se ha planteado la retirada.
-Quiero al menos competir hasta Londres. Luego, y depende como me encuentre, poder seguir algún año más. Cada temporada aparecen nuevas rivales y muy jóvenes como ha ocurrido este 2010 con la irlandesa Murphy. Y yo sigo ahí al pie del cañón. Lo que es seguro que cuando deje la competición de élite mi deseo es seguir vinculada de una u otra manera a la natación.
-Si sus éxitos son jalonados en España, en León y concretamente en La Cepeda no digamos.
-No miento cuando digo que a pesar de que buena parte del año resido en Barcelona es aquí, en León, donde se me sigue más intensamente. Para mí es un orgullo y un aliciente para seguir luchando y poder ofrecer estos éxitos a todos aquellos que depositan su confianza en mí. En todo León y especialmente en La Cepeda siguen paso a paso mi trayectoria, me animan mediante mensajes y me felicitan por los éxitos como si fueran suyos propios. Además, cuando vengo las muestras de cariño son impresionantes. Por eso mis éxitos son suyos.
-En los últimos tiempos algunos nadadores han emprendido el viaje a otros países para entrenar. Pero usted siempre ha sido fiel a su tierra y su entorno.
-Lo importante para que tu día a día sea productivo y luego lo puedas aplicar a la competición es la tranquilidad. Y yo lo tengo todo en el CAR y con Joan Fortuny. Con eso me basta aunque cada uno es libre de elegir lo que considera mejor para su rendimiento.
-¿Se considera un ídolo para los nadadores jóvenes?
-Lo de ídolo no va conmigo, pero si puedo ayudar a que este deporte siga creciendo y que niños y niñas lo vean como un camino para crecer tanto personal como deportivamente, es algo extraordinario.