Reportaje | antonio barreñada | la mejor lucha leonesa espera en la sobarriba
La lucha es la casa común
Un corro solidario recaudará fondos para rehacer la casa de dos jóvenes luchadores
Arriba, la casa quemada. Abajo, jóvenes luchadores.
El próximo sábado, día 11 de septiembre, a partir de las cinco de la tarde, en un lugar de la mayor tradición en los aluches, en Valdefresno, en La Sobarriba, tendrá lugar un corro en el que se suman significados motivos de interés. Participan en él luchadores de todos los clubes y categorías (desde los primeros de la Base a los más destacados campeones séniores y veteranos), que se enfrentarán al modo tradicional «¿Hay quién luche?» -Sobarriba y añadidos contra equipo invitado-, y lo hacen todos aunados por un objetivo solidario que multiplica ese interés: recaudar fondos para una familia de la Lucha que en la última noche de julio perdió su hogar (mucho más que una casa, y mucho más aún para quien poco más tenía) en un cruel incendio.
Todos cuantos se van a agarrar al cinto en esa jornada, los más celebres campeones de la actualidad, algunos de los más destacados de la historia reciente que son capaces de hacer resurgir brotes de inextinguible grandeza, y, especialmente, los nuevos valores, el agua nueva que corre por sus cauces de todos los tiempos, van a mostrar, no sólo la mejor lucha, sino los más esencial y necesaria, la que hace igualmente fuertes, igualmente vencedores, a quienes compiten con auténtica nobleza. Un gallo volverá a ser la única recompensa para quien quede en pie y los suyos; otro simbólico, junto con lo que se recaude con el corro, será puesto en manos de los compañeros que sufrieron el desastre. Esa ayuda podrá contribuir a poner en pie, ladrillo a ladrillo -como tantas veces hiciera abuelo de los dos luchadores- su casa. En esta ocasión, la casa común lo es la Lucha.
Este sábado hará una semana que finalizaba en Boca de Huérgano la «Liga de Base» de la Lucha leonesa. Ciento cuarenta participantes han luchado en los corros del XXIII Trofeo Caja España de Base y XVIII Trofeo Juvenil Diputación de León , acompañados, las más de las veces, poco más que por sus padres y monitores de los respectivos clubes y escuelas; y ello, a pesar de que con ellos, con los que dan primeros pasos al cinto y se curten para ser gallos, se puede disfrutar (así ha sido en la temporada) de lo mejor de esta lucha que, afortunadamente, no se reduce a espectáculo «de masas». No es la Lucha leonesa ni más ni menos agradecida que otros deportes, que en todos, en el camino del esfuerzo hay menos compañeros que en las mieles de los triunfos, y ello se siente tanto cuando se extraña atención para quienes se forman para ser mejores -o tan sólo luchan porque disfrutan- como cuando se encienden focos sobre quienes alcanzan cumbre, quedando en sombra tantos que hicieron la cordada.
Los dos niños con los que sus compañeros de la Lucha se agarrarán éste sábado de la mejor manera, no son campeones de sus categorías (uno benjamín, otro alevín), los dos en puestos medios de sus clasificaciones. Los dos son luchadores de la mayor importancia, la que tiene cada uno de los más débiles eslabones para hacer más fuerte al cinto de la Lucha.