fútbol. segunda división
La Deportiva despierta (0-1)
El conjunto berciano consigue en el Carlos Belmonte la primera victoria de la temporada en un partido muy trabajado. Rubén Vega da los tres puntos a la Ponferradina desde el punto de penalti
El blanquiazul Jonathan Ruiz lucha por un balón aéreo con el centrocampista del Albacete Verza.
No es que hiciera muchos méritos la Ponferradina para sumar la primera victoria de la temporada, más bien al contrario. Y es que el conjunto entrenado por José Carlos Granero realizó ayer en el Carlos Belmonte de Albacete uno de los peores encuentros de lo que llevamos de temporada. Pero lo que son las cosas, así llegaron los tres primeros y balsámicos puntos para los bercianos. Tras ochenta minutos de soporífero balompié, Rubén Vega, que salió al terreno de juego como revulsivo, consiguió su cometido y logró desde los once metros el único tanto de la contienda (0-1). Óscar de Paula pudo rematar la faena en el tramo final, pero el delantero no tuvo el tino suficiente como para establecer el segundo tanto. A pesar de la imagen ofrecida, en ocasiones como la de ayer hay que ser resultadista.
Para valientes o para gente con ganas de aburrirse soberanamente. Así podemos calificar a los primeros cuarenta y cinco minutos disputados por Albacete y Ponferradina en el Carlos Belmonte. Salieron algo más ambiciosos los bercianos, con ánimo de acariciar el balón y dominar la posesión y por ende el partido. Sin embargo, dos llegadas del Albacete con cierto peligro en los primeros diez minutos atenazaron a los blanquiazules, que optaron a partir de entonces por anular las vías de creación locales, es decir, a Verza. Mientras que en defensa basaron su juego en el patadón y tente tieso para cualquier balón suelto que merodease por las inmediaciones de Mackay. Para hacerse una idea, los de Granero no dispararon en la primera parte ni una sola vez, ni fuera ni entre los tres palos. Sólo un despeje de la defensa albaceteña que rebotó en un atacante berciano puede calificarse de ocasión u oportunidad para la Deportiva.
El Alba, contagiado quizás por el juego de su oponente, jugaba andando, telegrafiando sus pases o jugadas y ahí la defensa de la Ponferradina no tenía problemas para evitar las ocasiones. Al margen de las dos llegadas mencionadas en el principio, reseñar dos lanzamientos desde fuera del área que Mackay atrapó sin dificultad, aunque en alguna que otra jugada la indecisión del arquero coruñés puso de los nervios a su defensa. Peor era difícil jugar, y los parroquianos que se acercaron hasta el Carlos Belmonte rezaban porque el decorado cambiara tras el descanso.
Era difícil empeorar la calidad del partido, y gracias a los jugadores algo mejoró la segunda parte. El Albacete, consciente de que hacían falta los tres puntos, intentó poner cerco a la portería de Mackay con varias llegadas en los primeros diez minutos. Sin embargo, los de Antonio Calderón se toparon con una muy bien organizada retaguardia berciana. Entre los cuatro zagueros y el portero impidieron que los manchegos se adelantaran en el luminoso.
La Ponferradina no acababa de carburar y José Carlos Granero miró al banquillo y optó por dar entrada a Rubén Vega. El de Castrillo de las Piedras revolucionó a los bercianos, dotando de mayor profundidad al ataque blanquiazul. La Deportiva estiró un poquito sus líneas en busca de un triunfo que se le resistía en este regreso a la Liga Adelante.
El propio Vega ponía a prueba a Navas en el 78 y un minuto después un balón que caía con nieve, tocó presuntamente en la mano de Toni y el colegiado, a instancias de su asistente, señalaba la pena máxima. Vega tomaba carrerilla en los once metros y golpeaba el cuero al fondo de las mallas estableciendo el primer y único gol de la contienda. Pocas veces con tan poco fútbol se obtiene tanto beneficio. Pero de tópicos está este deporte lleno.