Héctor García, «El Divino», Trece veces Campeón Provincial de la Lucha Leonesa
«Lo justo es no valorar el triunfo en exceso»
El primer lugar entre los campeones provinciales de lucha leonesa lo ocupa ya «El Divino», un luchador que ha logrado los mayores triunfos sobre la base del esfuerzo
Trece cintos de plata coronan a Héctor García, el «Divino» de Campohermoso.
Héctor García Robles, El Divino de Campohermoso, logró el domingo, en el LXVII Campeonato Provincial de la lucha leonesa, batir una marca ya casi legendaria en el más histórico trofeo de los aluches. En el año de una primavera, en 1931, dio inicio esa más que competición que contaba en el año inaugural y dos más tarde con la victoria del más mítico de los luchadores, El Sastrín de Rucayo. Muchos otros siguieron esa senda de honor, destacando especialmente Felipe León Viñuela, El Mago de Villaquilambre, que hasta 2009 fuera señero líder del Campeonato con el mayor total de títulos provinciales logrados: doce. En esa pasada edición el propio Felipe puso en manos de Héctor García el cinto con hebilla de plata que le hacía compañero en ese lugar primero entre los mejores. Y el domingo, en Navatejera, en su tierra de Villaquilambre, El Mago se enorgullecía en ceñirle al Divino el número doce más uno.
-Si un alienígena (digámoslo así), aterrizase más cerca de Peña Negra que de Sardanyola y le extrañase que todos hablasen de un tal «Divino», ¿cómo podría explicarle un paisano, a ese tipo, quién es Héctor García Robles?
-(¡Mira que eres retorcido para preguntar!). Pues, una persona que quiere pasar adelante por la Lucha, algo que mamó desde pequeño en su pueblo y familia, que ha tenido la suerte de contar con gente cercana a él que le ha enseñado lo que sabe y que lucha lo mejor que puede.
-Al corro de Navatejera se llegaba con una especial atención, tensión, sobre El Divino, lo que podía y lo que debía hacer. ¿Cuáles fueron sus sensaciones previas a ese campeonato y tras lograr el triunfo?
-Lo anterior, era consciente de que la gente pensaba que era capaz de conseguirlo, yo me veía con posibilidades... Después, creo que yo soy quien expresa menos sentimientos. La gente venía a mí a felicitarme... Creo que por los campeonatos ganados no se puede definir a un luchador: puedes tener más triunfos y no ser mejor que otro. Y no por ser el número trece estoy más contento que otros años.
-«Más vale maña que fuerza» es el clásico lema de los aluches. Más allá de las estrategias concretas, de las del libro de José Antonio -˜El Elegante-™, ¿cuál es su principal «maña»?
-Lo que me podría definir es el estilo que siempre ha caracterizado a los de Campohermoso: lucha abierta, al ataque, intentar que el contrario no tenga opción de ir a por ti. Junto a ello, creo que me sirvo de mi capacidad de entrenamiento y de una forma de ser deportiva que es la que siempre me enseñaron.
-Los aficionados conocen al Divino de Campohermoso por su luche. Hay otra lucha que mantiene Héctor García que es menos conocida: su trabajo diario como monitor, entrenador, preparador de otros luchadores, otros campeones. ¿Qué es lo que a ellos quiere hacerles llegar?
-Quiero trasladarles lo que a mí desde mi familia -muy especialmente mi entrenador Jose-, de manera acertada (creo) me dieron a su vez: la lucha leonesa es algo nuestro, pero no sólo leonés, sino humano; algo que forma parte del ser de todos los pueblos y que sirve para forjar luchadores, para hacer hombres mejores, no sólo para vencer en un combate muy concreto, sino en «el combatir». Intento motivarles para que crezcan conociendo mucho que, desde nuestra lucha, puede servirles para su desarrollo, incluso (diría que sobre todo) más allá del ámbito deportivo.
-En otra faceta de su actividad, en la investigación que sigue a su licenciatura en Deportes, ha trabajado junto al profesor Álvarez del Palacio y al propio Elegante en obras como los Diólogos de Juan Luis Vives, quien fijara unas «leyes» renacentistas para el juego. ¿Cuáles serían sus leyes fundamentales para la Lucha?
-Primero, creo que es de ley que se ha de ser capaz de sentir lo que es la lucha, la lucha leonesa, que va más allá de un deporte. Segundo, mantener y aumentar tu capacidad de entrenamiento para superarte a ti mismo. Cada día que entrenas puedes aprender algo. Y tercero, como decía el propio Vives, no olvidar que, a veces, la suerte te favorece frente a otros que han hecho más méritos. Todo aunado es más que un conjunto de leyes.
-«Héctor» es nombre mitológico del troyano que creyó haber vencido a Aquiles. ¿Cuál es el deconocido «talón de Aquiles» del Divino?
No sé, puedo tener tantos de los que yo mismo no soy consciente... Creo que siempre he querido ir de cara, y eso, a veces, puede dejarte indefenso. En otro sentido, creo que mi familia, la necesidad de protegerles, es, no sé si esto puede entenderse como una virtud o una debilidad, pero es lo que más me importa. Lo que les hagan a ellos, a mí me llega más.
-Desde el primer Campeonato provincial logrado hasta este número trece, ¿qué ha cambiado en la lucha?
Cambios sustanciales, ninguno. Sigue el mismo ambientillo... Unos que no dejan hacer y otros que no quieren hacer. Esa misma piquilla la conocí cuando llegué y lo veo ahora. Los cambios formales son mínimos y no afectan a lo que debe prevalecer.
-¿Qué cree que debería cambiar ya?
-La desunión tendría que desaparecer. Tendría que haber alguien, algún grupo de personas, capaces de unificar, de llevar adelante un plan continuado serio para la lucha leonesa.
-¿Qué echó de menos en Navatejera en el corro del pasado domingo?
-No me faltó nada. Sentí a la gente conmigo. Los míos siempre van conmigo.
-¿Pesan mucho trece cintos de plata?
-Yo creo que depende del valor que les des. Los trece cintos, para mí, a día de hoy, pues poco. Creo que lo justo es no valorar en exceso a los vencedores y no despreciar a quienes no logran triunfos. Otros méritos y esfuerzos no reciben recompensa. De verdad, no creo que sea para tanto.