León gana en la pizarra

El planteamiento más sereno de Javier de Grado puede con la locura impuesta por Ángel Jareño

Kahiem Seawright intenta una canasta a aro pasado ante la oposición de los dos pívots del Iruña

León

Creado:

Actualizado:

Baloncesto León obsequió ayer a su afición con un nuevo triunfo, y ya van ocho en casa. Y lo hizo derrochando lo que mejor sabe, casta y entrega durante los 40 minutos para doblegar a un correoso adversario como el Iruña Navarra (78-70) que al final, y después de una faena extenuante por ambos lados, tuvo que rendirse a la evidencia de un enemigo intratable en casa y poderoso cuando el físico le acompaña.

Infranqueable en el Palacio hasta el momento, el plantel leonés apenas empleó dos minutos en mostrar sus cartas. Los mismos que le llevaron a sumar un parcial de 7-0 con sendas canastas de Quezada, Seawright y Jorge García. Jareño no estaba dispuesto a dejar a los locales campar a sus anchas y con un tiempo muerto al menos paraba la sangría. Narros y Chema González reducían a tres la desventaja navarra. Pero el engranaje de León funcionaba mucho mejor que el del Iruña y pronto la renta local se trasladaba a los diez puntos con el 18-8. Superiores en el rebote (11-6) y con mejor selección de tiro el panorama para los de De Grado se presentaba bastante preclaro. Sólo las pérdidas evitaban que su margen en el electrónico fuera mayor.

A poco más de dos minutos para cerrar la primera entrega la distancia incluso llegaba a los 12 puntos. Fue ahí cuando la mano de Romá Bas empezaba a calentarse. Cuatro canastas con un triple incluido servían para que el Iruña hiciera menos dañina la herida que tras diez minutos se fijaba en cinco puntos (26-21).

Nada más iniciarse el segundo cuarto un triple de Labiano comprimía la situación de tal manera que el trayecto hasta el descanso pasaba a convertirse en un intercambio de golpes en el que nadie resultaba ganador. El juego interior se había equilibrado e incluso el rebote se trasladaba al bando pamplonica que encontraba en Bas a su mejor argumento para martillear una vez tras otra el aro leonés. El alero lograba contabilizar hasta el intermedio 20 puntos merced a sus cuatro triples, el mismo número también que canastas de dos.

Precisamente Bas lograba situar por vez primera en el marcador al Iruña a falta de cuatro minutos para completar los 20 primeros (37-38) que se fueron a tres en apenas dos acciones. El pulso vía instantes de igualdad extrema en la que cada canasta se peleaba al máximo. Punto arriba punto abajo Baloncesto León y Grupo Iruña intentaban aplicar sobre la pista del Palacio sus mejores armas. Defensa y transiciones rápidas. O lo que es lo mismo, consistencia bajo aros y una velocidad elevada a la hora de acometer el aro rival. Esa situación desencadenó en un correcalles en el que a acierto de un equipo respondía el rival con otra acción igual de productiva y a cada fallo ante el aro o en el pase se añadía otro por parte contraria. Con el 41-44 De Grado solicitaba su segundo tiempo muerto en apenas un minuto que con cinco puntos consecutivos de Quezada devolvía el liderazgo a León. Una acción posterior igualaba los dígitos a 46 que deshacía Bernabé con un triple (49-46) con el que se llegaba al descanso.

Cargando contenidos...

Tras el paso por vestuarios el encuentro so volvió aún más loco. Correr tiene esas cosas y en parte la aparición de los errores. Además, si por algo se caracterizan ambos equipos es por su juego en equipo. Pero esta vez cada jugador quiso hacer la guerra por su cuenta lo que llevó la batalla deportiva a un nivel de intensidad extremo. León sabía que bajo la manga tenía mejores cartas que el Iruña. Pero había que jugarlas y en un encuentro de tanta pasión a veces sacarlas a relucir cuesta. Lo hizo en el tramo final del tercer cuarto lo que le llevó a adquirir una renta de cinco puntos (64-59). Pero restaban diez minutos por jugarse. Mucho en un pulso de tantas alternativas y sin un dominador claro. Con 66-63 una antideportiva a Jor ge Calvo parecía abocar a un sufrimiento extremo. Pero la garra de los leoneses es tal que las adversidades les hacen crecer. Su parcial de 5-0 así lo demostró para situar el electrónico en 71-63 a falta de cinco minutos que se fue al 76-63 a menos de tres después del triple convertido por Múgica. El camino parecía ya más seguro para los locales que al final se llevaban el pulso por ocho puntos (78-70). Un triunfo merecido que reafirma sus credenciales de equipo referencial en esta Liga y que además sirve como el mejor regalo adelantado de Reyes para una afición fiel y entregada.