El Ademar cura sus heridas
El equipo leonés apela al trabajo para desarbolar al Arrate y reencontrarse con las buenas sensaciones
El lateral Iosu Goñi, intenta un pase al pivote Andreu totalmente rodeado por jugadores del Arrate.
Bienvenido de nuevo Ademar de siempre. La verdad es que la parroquia entera echaba de menos ver de nuevo a un equipo agresivo en defensa, comprometido con la camiseta, generoso en el esfuerzo, centrado en ganar, con la pegada precisa para tumbar al rival en cuanto se presenta la ocasión y con la ambición necesaria para no volver a darle oportunidades de meterse de nuevo en el partido. Un cóctel aparentemente sencillo pero que el equipo leonés llevaba tiempo sin saber preparar.
Ayer lo hizo y el paladar de la afición (sediento de tragos dulces) lo agradeció. Era importante una victoria así. Más de lo que pueda pensarse ante un rival como el Arrate. El Reale Ademar entró con mal pie en la competición con mal pie. Tres derrotas en cuatro partidos no son estadísticas para un equipo que quiere codearse con los grandes. El grupo necesitaba creerse de nuevo un equipo ganador para recargar las baterías de moral y afrontar los retos más inmediatos con mucha más confianza. Lo hicieron y en ese cambio de actitud tuvieron un papel protagonista dos canteranos: el central Juan Castro y el lateral Iosu Goñi, que dejaron en evidencia a los acomodados y pusieron de relieve la pujanza (y la calidad) que atesora la sangre joven de la cantera ademarista. Durante muchos minutos la primera línea del equipo estaba formada por Castro, Montoro y Goñi, tres productos de la casa que marcaron las diferencias para bien.
Por lo que respecta al partido, la compacta defensa con la que salió a escena el equipo leonés marcó distancias desde el inicio. El 4-1 que reflejaba el marcador cuando no se había llegado al minuto ocho invitaba al optimismo. Tres contras de Costa en ese tiempo indicaban que atrás el Ademar funcionaba y cuando eso sucede todo es mucho más fácil. El equipo defendía como hacía tiempo que no lo hacía con su 6-0 habitual. Al filo del minuto quince el Arrate sólo había podido hacer tres goles lo que da una perfecta idea del excelente nivel defensivo del equipo de Jordi Ribera. La ventaja leonesa era ya la máxima: 9-3. Y subiendo con un Juan Castro dirigiendo con criterio al equipo.
El Arrate justificaba su posición en la zona baja de la tabla y no mostraba ningún atisbo de poder poner en complicaciones a un conjunto leonés muy serio en todas las facetas del juego. Ribera rota continuamente el buscando mantener la intensidad y la táctica le funciona. Goñi, el canterano llamado a tener muchos minutos en este equipo, calentó el brazo y con dos tantos casi seguidos subió la renta leonesa a 14-6.
El Ademar juega con Montoro, Castro y Goñi y funciona como una máquina bien engrasada. Encuentra situaciones claras de ataque con mucha facilidad y a diferencia de los últimos partidos no las falla. Al final de los primeros treinta minutos los de Jordi Ribera mandaban de forma clara: 17-9.
La entrada del segundo tiempo también marcó diferencias con el guión visto en los últimos encuentros. No hubo la habitual pájara en la que se tiraba por tierra todo el buen trabajo de la primer tiempo. Los canteranos seguían tirando del carro y cada vez mejor. El pase por la espalda que dio Goñi a Ortigosa en un ataque que acabó en gol es lo más bonito que se ha visto en el Palacio en mucho tiempo. La sangre nueva del Ademar inyecta un plus al equipo y subraya muchas evidencias. Con Goñi en pista el lateral izquierdo exhibe un nivel que no se recordaba. En el minuto diez el Ademar dobla al Arrate: 22-11. El partido estaba sentenciado aunque nadie bajó el pie hasta el final. Victoria contundente y ahora a pensar en la Copa EHF del próximo sábado.