caza
Monterías en las reservas
Dos cuadrillas, una de la Uña y otra de Riaño, unen sus efectivos para formar un grupo de 34 monteros

La nieve no impide las monterías en la reserva de Riaño.
Para cazar el jabalí en las reservas se requiere cubrir un mínimo de 15 puestos y un máximo de 25. Este es el motivo de que dos cuadrillas, una de la Uña y otra de Riaño, hayan unido sus efectivos. Son en total 34 monteros los que forman este grupo y que, además de participar en las monterías de jabalí conjuntamente, pueden contratar a título particular recechos de corzo, rebeco, cabra y venado.
Para tener la consideración de cazador local es preciso estar inscrito en el censo de los municipios enclavados en la reserva. Esto se cumple al ciento por cien, si bien es cierto que la mayoría de componentes no residen en los pueblos de forma habitual. Esta circunstancia es bien recibida por los Ayuntamientos que de esta forma mantienen sus padrones y también por la hostelería, pues los cazadores, a pesar de que en ocasiones tienen casas en los pueblos, prefieren pernoctar, desayunar y cenar en los establecimientos de la zona. Pero en el lado opuesto despierta recelos entre otras cuadrillas locales que se consideran perjudicadas al tener que repartir los permisos disponibles.
En la temporada que acaba de concluir la cuadrilla de Riaño la Uña ha disfrutado de siete cacerías, cuatro en la primera localidad y tres en la segunda.
Los resultados obtenidos resultan satisfactorios para Lurdes, representante y «alma mater» del equipo. «Hemos logrado un promedio de seis o siete reses por montería, una excepcional con catorce jabalís cobrados y tan solo una fallida con cero piezas. Esta última la dimos en Anciles y achacamos el fracaso a los lobos que llevaban tiempo merodeando por el cazadero». Se calcula que en la reserva de Riaño puede haber un centenar de cánidos.
De hecho muchas cacerías tienen cupo de lobos, pero resulta especialmente difícil que el astuto depredador entre en los puestos. La mayoría de piezas abatidas tenía un tamaño mediano, entre cuarenta y cincuenta kilos, pero dos eran excepcionales.
La caza genera riqueza. Para los pueblos de la montaña leonesa enclavados en las reservas la caza representa una importante fuente de ingresos. A las subastas de caza, que se celebran durante el mes de marzo, acuden cazadores de toda España y también extranjeros para poder disfrutar de recechos en el incomparable entorno de los valles y cumbres montañeses.
Riaño subasta cabras monteses, las mas apreciadas, junto con rebecos ciervos y corzos. Hace años se subastaban permisos para la perdiz parda, que alcanzaban un importante valor económico, pero esta especie no se puede cazar en la actualidad, a pesar de lo cual no termina de recuperarse. El jabalí es la pieza menos apreciada a pesar de que, para los cazadores locales, tiene una gran emoción. Una montería genera además un importante movimiento en la zona. Es preciso contratar las jaurías de perros, atendidas por monteros locales que cobran unos 60 por jornada además de la comida. Cada jabalí conlleva un suplemento de 18 para la Administración que debe proporcionar la guardería. Además cada jornada montera es una auténtica fiesta en la que se come, se bebe y se pernocta en los establecimientos hosteleros de la zona. Es frecuente que, además de las monterías asignadas a los locales, éstos participen en las subastas que pueden suponer entre 2000 y 2500 por montería además del gasto que suponen los perros.