QUÉ FUE DE... Mónica Pulgar EX JUGADORA DE BALONCESTO. DIPLOMA OlÍMPICO CON ESPAÑA
De León al olimpo del baloncesto
Diploma en los Juegos de Barcelona marcó con la selección un hito aún no superado Maestría en la dirección de juego y puntos. Así se definía el estilo de una de l
Le ón, a finales de la década de los 70, no era una plaza propicia para el baloncesto femenino. En cierta medida porque el mundo de la canasta parecía volcarse en la categoría masculina presagiando lo que en poco tiempo iba a ser el origen de Baloncesto León. En ese panorama Mónica Pulgar intentaba hacerse un hueco. En el colegio Josefinas, de la mano de su profesora de gimnasia Conchi Carriedo, la joven leonesa daba sus primeros pasos en un deporte que parecía conformado a su medida. Calidad, visión de juego y puntos. Lo tenía todo y esas cualidades no pasaron desapercibidas para los entrenadores que primero en León y posteriormente en la selección vieron en ella una jugadora con mimbres. En las categorías inferiores apenas encontraba rival. Fueron pasando los años acumulando entre otros un subcampeonato de España escolar y el ascenso a Primera B con el equipo de su tierra. Porque para Mónica el baloncesto no estaba reñido con jugar en tu ciudad. A pesar de que por aquel entonces este deporte en cuanto a féminas, conllevaba muchas dosis de quijotesco.
Esa circunstancia no desanimó a esta base nacida en 1971 que junto a otra leonesa, Piluca Alon so, lograron situar a León dentro del mapa baloncestístico nacional a finales de los 80. Pero no fue hasta los 90 cuando Pulgar disfrutó de un sueño al alcance de muy pocos: ser olímpica. Y además en los primeros Juegos que se celebraban en suelo español, en Barcelona. Un poco antes ya había sido captada por el Plan ADO uniéndose a una selección en la que coincidió con Piluca, Ferragut, Cebrián, Geuer o Blanca Ares. Y de ahí a una cita única en la que Mónica se convertía en protagonista. Tenía junto a sus compañeras una difícil tarea de dejar lo más alto posible el pabellón de un país que en el baloncesto femenino se estrenaba en unos Juegos. «Fue una experiencia maravillosa», remarca Mónica que también recuerda los meses previos a la cita olímpica como los mejores deportivamente hablando. «Sin duda alguna para una deportista afrontar una cita de tan alto nivel es lo máximo. Por eso viví con mucha ilusión las fechas previas, concentrada con mis compañeras y con la ilusión de poder hacer algo importante por mi país». Y entre todos estos recuerdos, el más claro, «el día de la inauguración. Fue único. Y también la estancia en la Villa Olímpica donde se vivía la verdadera esencia del deporte». Las fechas previas a los Juegos, los meses anteriores, también constituyeron momentos intensos «con la incertidumbre que generaba si iba a ser llamada por la selección». Precisamente Pulgar guarda grandes recuerdos de un deporte en el que durante ocho años compitió al más alto nivel. «Son casi todos aunque en el aspecto negativo quizás sitúe las lesiones».
Esos Juegos de Barcelona siguen aún hoy en día vivos en el recuerdo de esta leonesa. Fueron semanas inolvidables. «Tanto personal como deportivamente hablando. En este segundo apartado tuve el honor junto a mis compañeras de lograr el diploma olímpico. Incluso pudimos quedar mejor si no hubiéramos perdido contra China por sólo tres puntos». Ese resultado fue determinante para el crecimiento del baloncesto español que un año más tarde se erigía en campeón de Europa. En cuanto a clubes Mónica fue fiel a su tierra. Buena parte de su carrera la desarrolló en el Páginas Amarillas. La selección dentro del Plan ADO, Barcelona y Canoe antes de regresar a León fueron sus destinos en los que dejó su impronta. Porque para Pulgar, lo importante del baloncesto «era poder disfrutar de él». Durante ocho años en el ámbito profesional lo hizo hasta que en 1995 decidió colgar las botas. «Luego llegó el tiempo de decir adiós. Había acabado mis estudios y desde Madrid decidí volverse a casa. Quizás podría haber estado unos años más. Pero un deportista tiene que saber cuando llega su momento. No me arrepiento de mi decisión porque conseguí lo que quería», remarca Mónica que se erigió en protagonista de una época gloriosa para el baloncesto femenino español y en la semilla que luego derivo en un equipo de élite en León.