SEMIFINALES CHAMPIONSLa resaca del tercer clásico
La impotencia de Cristiano mina a «Mou»
El astro luso se harta de un sistema que renuncia al balón y busca el empate

Cristiano Ronaldo con gesto de enfado durante el partido del pasado miércoles.
La impotencia mostrada por Cristiano Ronaldo a lo largo del partido de Champions ante el Barça, sus gestos y reproches a los compañeros y sus manifestaciones en la zona mixta, donde confesó que no está a gusto en un sistema tan defensivo, agudizan el debate futbolístico del que escapa Mourinho, más amigo de buscar teorías conspirativas y coartadas a la hora de explicar las derrotas. Si el gran referente blanco, intocable para su paisano -˜Mou-™, es tan explícito, hay señales inequívocas de que algo no funciona.
Tras entrar en la rueda de críticas al alemán Sterk por la expulsión a Pepe y minimizar la actuación de Messi al enfatizar que contra diez siempre es más fácil, el astro portugués entró al capote de unos periodistas catalanes. ¿A un jugador tan ofensivo como tú le agrada el juego que practica tu equipo? «No me gusta, pero me tengo que adaptar porque esto es lo que hay», respondió Cristiano, sin ambages. Una declaración relegada a un segundo plano en el fragor de la batalla pero que envuelve un problema.
Aunque Mourinho tiene abducida a gran parte de la afición blanca, que en otros tiempos hubiera abucheado a un equipo que solo tiró una vez a puerta en toda la noche, y desde fuera del área, ya surgen voces críticas por un planteamiento que jamás inquietó al Barça y no aprovechó el impulso del título copero en Mestalla. En diferentes medios se habla de una puesta en escena «cobarde», de una estrategia de «supervivencia», de un «dibujo impensable con este escudo» y hasta de la «inmolación» de Mourinho al expulsarse y quitarse de en medio cuando el Madrid se quedó en inferioridad numérica.
Lecturas más profundas . El lío arbitral no puede esconder una lectura más profunda, ni evitar extraer conclusiones de un sistema mediocre, decepcionante para su público. Los críticos reprochan a Mourinho haber puesto en liza un equipo encogido y raquítico, refugiado en su campo y sin vigor en su juego. Le acusan de desaprovechar a una plantilla que podría jugar mucho mejor con futbolistas como Özil, Di María, Cristiano y Xabi Alonso en el once titular. «El Madrid jamás ha salido a empatar a cero en casa en un partido de ida de -˜Champions?», reflexionaba un símbolo blanco, como Fernando Morientes. Un sentimiento que no exteriorizan pero a buen seguro comparten Florentino Pérez y sus fieles Jorge Valdano y Emilio Butragueño.
Como mínimo, al Madrid se le exigía percutir, medir el estado físico y anímico de un rival bajo de defensas, con Puyol como improvisado lateral izquierdo y recién salido de una lesión, y Mascherano de central. Pero el Madrid se limitó a esperar como si f uera un choque de vuelta al que se presentaba con ventaja.
Otra crítica se centra en la prueba del -˜9-™. Tenía a Higuaín y Benzema recuperados, contaba con Adebayor y resulta que -˜Mou-™ no pone a ninguno en un momento decisivo de la tem porada.