QUÉ FUE DE... Reginald «Reggie» Johnson Campeón de la NBA y ex jugador de baloncesto león

Un campeón que encandiló a León

Protagonista de los años gloriosos del Elosúa a donde llegó tras ganar la NBA Lo fue casi todo en el baloncesto y en León dejó buena parte de su impronta d

León

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La canasta era el hábitat de uno de los mejores jugadores que ha pasado por Baloncesto León a lo largo de sus tres décadas de historia. Y muy cerca de ella construyó su leyenda, la de un jugador que pudo presumir de haber ganado la NBA para posteriormente brillar en Europa y destinar los últimos destellos de su talento a un club que todavía le recuerda. Y también a una afición a la que encandiló a mediados de la década de los noventa del pasado siglo. Fueron cuatro años inolvidables divididos en dos etapas las que Reginald «Reggie» Johnson dejó patente su juego elegante, el de un cuatro sobrio con excelentes movimientos de espaldas a canasta que casi siempre culminaba con acierto.

Eso sí, su trayectoria fue la de un trotamundos que en el año 1980 iniciaba su periplo en la élite de la mano de los San Antonio Spurs. De ahí Cleveland y Kansas para recalar en la temporada 82-83 en Philadelphia 76ers. Fue un año glorioso para el de Atlanta. Como muchas veces ha recordado allí fue donde pulía sus fundamentos y donde explotaba técnicamente al lado de varias glorias de este deporte como el 'Doctor J' Julius Erving, el 'oso' Moses Malone y un base intuitivo como Maurice Cheeks. Reggie lograba nada menos que ser protagonista en la consecución del anillo de campeón. De allí, nuevos retos en New Jersey para decidirse a dar el salto a Europa. Fue precisamente en España donde ofreció su mejor versión, en especial en dos equipos, el Joventut con el que se llevaba una Copa Korac y en Baloncesto León, por aquel entonces Elosúa, que daba sus primeros pasos en la ACB que se fraguaban con notable éxito. Dos sextos puestos y una clasificación para Europa marcaron el camino de este 'caballero' de la canasta.

En aquel equipo entrenador por Gustavo Aranzana jugaban también Xavi Fernández, Cornie Thompson que llegaría poco después también procedente de la Penya y Xavi Crespo, entre otros. Con la barrera de los 30 ya superada, a Reggie no se le cayeron los anillos a la hora de jugar. Bajo aros y a cuatro-cinco metros de la canasta este ala-pívot de 205 centímetros se fajaba como pez en el agua. La edad no era impedimento y menos para un jugador con un juego sobrio, alejado en gran medida de la espectacularidad y los artificios pero solvente como pocos. Rebotes y puntos fueron su tarjeta de presentación. También duelos como los que entablaba con otras torres de la liga, entre ellos Sabonis. Esa entrega encandiló a la afición que partido tras partido aplaudía cada una de sus jugadas. Y Reginald respondía como mejor sabía, con su juego.

Esa sobriedad contrastaba precisamente con un carácter extrovertido. Algunos recuerdan todavía como en alguna que otra ocasión sacaba su anillo de campeón de la NBA, se lo ponía y 'vacilaba' frente a sus compañeros. Su humor iba más allá. Recordaba que lo había conseguido joven y que aún podía, a pesar de haber rebasado la treintena de años, lograr uno más. Si se lo hubiera propuesto seguro que hubiera estado muy cerca.

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Pero Reggie sabía también que para un deportista de élite el momento de la retirada no debe demorarse más de lo que marca la competición. En León aún pudo jugar algún año más pero en el verano de 1995 decía no sólo finalizar su etapa leonesa, también la de jugador. Reggie colgaba las botas para regresar a su casa, a Atlanta. Allí, aún desde la distancia de miles de kilómetros, recordaba sus gestas en León, sus muchos amigos que se granjeó e incluso, a pesar del paso de los años, echaba una ojeada en Internet para conocer de primera mano el discurrir del que tantas veces reconoció, era el equipo de su corazón, con el que más disfrutó y merced a ese cariño, en el que quiso decir adiós a su faceta como baloncestista en activo. Eso sí, su visión de juego, la misma que le llevó a la élite del deporte de la canasta, la trasladó al mundo de los negocios, poniendo en marcha varias empresas en las que hoy en día se gana la vida. Eso sí, sin olvidarse del baloncesto y de León.