Un estreno muy sufrido
El Ademar debuta con victoria ante un Torrevieja que domina hasta que Isidoro opta por el 5-0 en defensa.

Stranovsky flota desde el extremo y con un giro de muñeca magistral bate a Pejanovic.
No fue el estreno esperado para el Reale Ademar, aunque, al final, con mucho trabajo, consiguió los dos puntos ante un Torrevieja (29-24) que sólo claudicó a diez minutos del final, después de jugar a placer durante buena parte de la primera media hora.
La defensa 6-0 planteada en un principio por Isidoro Martínez no funcionó y el central Rochel dirigió inteligentemente los ataques del conjunto de Manolo Laguna para que Novelle fusilara a un Vicente Álamo que no encontraba la fórmula para frenar las embestidas de los alicantinos.
Los leoneses estaban sobre excitados y no eran capaces de abrir la correosa defensa de los visitantes. Montoro no veía puerta, Ferrer y Di Panda se estorbaban, y Andreu chocaba con Rasic. Con este panorama, el Torrevieja endosó 14 goles al Ademar en sólo 25 minutos, un tanteador demasiado abultado para un equipo que, según pretende el técnico, debe armarse desde la defensa.
Isidoro veía como el partido caminaba por unos derroteros que no le gustaban. Movió el banquillo y sacó a Rafa Baena y Antonio García, pero nada cambió hasta que decidió variar la táctica al 5-0, con Felipe Borges en el avanzado y Losert en la portería. A partir de entonces, el Torrevieja se atascó, perdió fluidez y llevó todos sus ataques al límite del pasivo. El Ademar logró su mayor renta poco antes del descanso. Los leoneses enfilaron los vestuarios con un engañoso 19-17, pese a que, durante los primeros treinta minutos, fueron a remolque en el marcador.
Tras la reanudación, el partido discurrió por la misma senda, aunque con la zaga marista mucho más ajustada y, como ya es habitual, con un Martin Stranovsky estratosférico que flotó desde el extremo para perforar la portería rival como un martillo pilón.
Aún así, los de Manolo Laguna siguieron la estela marista y no se despegaron del Ademar hasta el final del duelo. Javier Ortigosa, viejo conocido de la parroquia leonesa, tuvo mucha culpa de ello. Estuvo muy fino desde el extremo y culminó casi todas las contras. Chernov también hizo mucho daño en defensa y anuló, junto a Rasic, a Andreu, que sólo fue capaz de sumar un gol.
En el ecuador de la segunda parte, el Torrevieja sólo arrastraba una desventaja de dos tantos (24-22). Las cosas no pintaban del todo bien. Los nervios de los jugadores florecían en cada ataque. Hasta que Felipe Borges, el más listo de la clase, robó un balón que puso en juego el portero Pejanovic y consiguió llevar el marcador a un 26-22 que parecía definitivo. La jugada siguiente sentenció el choque. Stranovsky resolvió de forma magistral un contragolpe que rompió el partido. Faltaban cuatro minutos para el final y los leoneses mandaban por cinco goles. Sólo quedaba administrar el tiempo, jugar largo y ratificar la primera victoria de la temporada. Queda mucho margen de mejora.