Victoria light en el debut en casa

El Reale Ademar suma su primer triunfo en Champions ante los serbios del Partizan pero firma su peor partido en defensa.

El central serbio del Reale Ademar, Dalibor Cutura, que fue ayer de los más destacados, encuentra un hueco en la defensa del Partizan de Belgrado para marcar uno de sus cuatro tantos.

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georgino fernández | león
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Siendo pragmáticos, lo mejor del partido de ayer fueron los dos puntos... y también Carlos Ruesga porque sería injusto no valorar los momentos realmente brillantes que tuvo ayer el versátil jugador asturiano volviendo a ser un auténtico «killer» para la meta rival y recordando su mejor etapa en el Portland San Antonio. Y es que Ruesga destacó en el generalizado tono gris en que naufragó el equipo en la segunda mitad.

Menos mal que el buen trabajo realizado en los primeros treinta minutos permitió a los hombres de Isidoro Martínez irse al descanso con una renta de ocho goles a su favor (20-12) que fueron el mejor colchón para una segunda parte llena de altibajos, donde el equipo jugó al tran-tran y firmó su peor partido en defensa. Tanto que el propio técnico leonés no tuvo reparo en afirmar a la conclusión del choque que habían sido unos minutos «para olvidar».

Triunfo light, sí... pero triunfo al fin y al cabo (33-28) que permite al equipo leonés estrenar su casillero de victorias en Europa y empezar a posicionarse entre los cuatro mejores equipos del Grupo D: los que peleen por los cuatro billetes en juego para la próxima ronda de la Liga de Campeones.

Respecto al partido, el debut europeo del Ademar ante su afición arrancó con buenas vibraciones pese a que los serbios entraron con fuerza perforando la meta de Losert en dos ocasiones en apenas un minuto y medio. Pero el panorama pronto empezó a cambiar.

En el minuto diez con una defensa 5-1 incómoda y un juego rápido pero no alocado, los leoneses ya doblaban en el marcador a los serbios: 8-4. El «Reale Ademar apisonadora» de los últimos encuentros volvía a funcionar. Pero esto es la Champions y enfrente estaba el campeón serbio. Ergo, no todo iba a ser coser y cantar. Con todo el equipo leonés mantenía siempre una renta de entre tres y cuatro tantos sin mayores agobios.

Juan Andreu y Dipanda en el centro de la defensa leonesa ponían las cosas complicadas al ataque estático del Partizan de Belgrado.

La defensa 5-1 con Borges de adelantado oscurece el horizonte de los serbios y les obliga a abusar de los pases laterales ante la amenaza continua del brasileño y su siempre imprevista movilidad.

En el minuto 25 cobra protagonismo Ruesga y demuestra todo el talento por el que le fichó el Reale Ademar la pasada campaña. Un latigazo escorándose totalmente a la izquierda pone en pie al Palacio y en el ataque siguiente conduce una contra para darle un pase picado en carrera a Baena que sólo tiene que fusilar al meta serbio. El equipo leonés juega sus mejores minutos. Y acto seguido toma el relevo Krivochlykov que con un par de contras casi seguidas abre una brecha que el Partizan ya sería incapaz de cerrar en todo el partido.

A la conclusión de la primera parte el marcador refleja un 20-12 que es fiel reflejo de por donde han ido las cosas en los primeros treinta minutos. La docena de goles que han firmado los voluntariosos balcánicos, es buena señal. Son unos dígitos que están en la media que el técnico Isidoro Martínez reclama a sus jugadores. Indicativos además de que la defensa ha funcionado.

La segunda mitad se reanuda con un intercambio de goles en ambas porterías. La leonesa defendida ahora por un Vicente Álamo que cuajará una excelente actuación en la segunda mitad pese a la escasa protección que durante demasiado tiempo le brindaron sus compañeros.

Alrededor del minuto diez el Reale Ademar entra en una fase espesa y el Partizan recorta un tanto las diferencias pero la renta es lo bastante amplia como para aguantar el achuchón. Pero el técnico Isidoro Martínez coge la tarjeta de tiempo muerto cuando el Partizan ataca para ponerse a cinco. Las cosas no le gustan. Álamo detiene el lanzamiento serbio y Antonio García bate a Milic en una transición fulgurante. Isidoro Martínez pide tiempo para ordenar ideas y pedir a sus jugadores más acierto: en los doce primeros minutos de la segunda mitad el equipo leonés lleva seis goles de catorce lanzamientos, y más intensidad defensiva.

Pero el equipo parece falto de voltaje. Son los peores momentos del equipo leonés que ha perdido contacto con el partido. Por fortuna emerge otra vez la figura de Álamo bajo los palos para evitar que los serbios se coloquen lo bastante cerca como para tener ilusiones y complicar la vida a los leoneses.

En el ecuador de la segunda parte el Partizan se pone a cinco: 28-23. El técnico leonés hace más cambios. Saca a Jaime González como central y sienta a un oscuro Montoro por Goñi. El navarro responde con un gol de cadera nada más salir. Los leoneses reaccionan y con un Ruesga excelente endosan un parcial de 3-0 al Partizan que vuelve a poner a los balcánicos a una distancia tranquilizadora.

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Pero el juego leonés no es fluido y su defensa no es lo compacta de otras ocasiones. El Ademar funciona a tirones, a arreones. La defensa 5-1 de los serbios con Babic de adelantado se atraganta a un Ademar que, con todo, sigue mandando en el marcador hasta el final para sumar su primer triunfo europeo.