Diario de León

balonmano. Liga asobal

Cuando la fe gana partidos (33-30)

El Reale Ademar doblega a un San Antonio que le hizo sufrir y le dominó en el marcador durante más de 50 minutos.

El central serbio Dalibor Cutura fue uno de los jugadores clave en la épica remontada del Reale Ademar ante el San Antonio.

El central serbio Dalibor Cutura fue uno de los jugadores clave en la épica remontada del Reale Ademar ante el San Antonio.

Publicado por
georgino fernández | león
León

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La fe mueve montañas como afirma el viejo dicho y también gana partidos. Sucedió ayer en el Palacio de Deportes y lo atestiguan los más de 3.000 espectadores que vieron como su equipo, el Reale Ademar, llegaba a caer de seis: 14-20 al inicio de la segunda parte y a base de coraje y de convicción le daba la vuelta a un partido (33-30 al final) que fue perdiendo durante más de cincuenta minutos. Ayer el equipo suspendió en aspectos meramente tácticos pero sacó un notable en aspectos como bravura, arrestos y agallas. Esos valores a los que hay que echar mano cuando el talento falla o está espeso. El Reale Ademar lo hizo y sumó una nueva victoria. De esas que, además de los dos puntos, proporcionan un subidón de moral y refuerzan la conexión con la grada porque la afición sufrió pero disfrutó al final con un equipo que da la talla pase lo que pase.

La imagen última de todo el equipo abrazado tras el bocinazo fue el mejor epílogo a un partido que tuvo un prólogo lleno de penurias. Y es que consciente de que una de las pocas posibilidades que tenía de sacar algo positivo en León era emplear las mismas armas que su rival el San Antonio inició las hostilidades con una compacta defensa en 6-0 que incomodó el ataque posicional leonés hasta el punto de que al filo del minuto diez los navarros mandaban 4-6 en el marcador con Sevaljevic con tres dianas como su principal referencia ofensiva. Isidoro Martínez introduce los primeros cambios y pone a Ferrer en la dirección con la misión de desatascar el ataque leonés y a Montoro con la misión de ser el brazo ejecutor.

No le funciona. El color del envite no le acaba de gustar y pide el primer tiempo muerto para ayudar a los suyos a meterse en el partido, pedir más rapidez en el repliegue defensivo y atención al pivote Guardiola que está haciendo mucho daño a espaldas de la defensa.

Pero las cosas siguen sin marchar. En el ecuador los navarros están cuatro arriba: 6-10. Y nadie les ha regalado nada. Simplemente están haciendo mejor las cosas que los leoneses. Con 6-11 el equipo se dio cuenta de que el partido se oscurecía y reaccionó con un 2-0 que abrió una pequeña rendija de luz. Pero los errores en ataque se suceden y el guión del partido sigue en tono dramático. Los navarros mantienen una renta que oscila entre los cuatro y los cinco tantos. El Ademar se agarra al partido gracias a las acciones individuales de Montoro que afina su punto de mira. Curiosamente en los minutos finales sale la mejor versión del equipo leonés pero un gol en el último segundo del San Antonio deja las cosas con un 13-17 en el luminoso que no esperaba nadie. Quedaban 30 minutos para darle la vuelta a ese marcador. 17 goles en contra son demasiados. El Reale Ademar fue un utilitario en la primera mitad y precisaba convertirse en un Ferrari.

Pero el inicio es descorazonador. Los navarros alcanzan la máxima renta 14-20. Y cuando peor estaban las cosas y con uno menos por una de las siete exclusiones que sufrió surge Álamo en la portería, aparecen las contras y el Reale Ademar endosa un parcial de 4-1 a los navarros que estrecha el marcador de forma notable. Apezetxea pide rápidamente un tiempo temeroso que la vía de agua que se acaba de abrir se convierta en torrente y para cortarle el ritmo a los leoneses.

Pero el Palacio es una caldera porque la afición intuye que se están viviendo los minutos decisivos del partido. La grada ruge y el equipo se viene arriba. Krivochlykov acorta distancias un poco más. El objetivo está más cerca y la portería ademarista se estrecha para los navarros. 19-21 y quedan más de veinte minutos por delante.

El San Antonio se resiste. Sigue creyendo en la sorpresa. Y el tiempo corre a su favor. A falta de doce minutos el ruso Krivochlykov aprieta aún más el marcador con un 24-25 esperanzador. A falta de ocho se mantiene la renta 27-28. Cutura vuela en el ataque siguiente y empata el envite. Quedan menos de siete minutos. Y ahí surge la figura de un Carlos Ruesga que hasta ese momento había tenido una noche gris pero que hizo los goles decisivos para romper el partido y permitir que el equipo leonés ganase finalmente un partido que tuvo perdido muchos minutos.

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