baloncesto. Liga acb
El Madrid cura sus heridas
El Barcelona aplasta al UCAM Murcia sin Navarro ni Mickeal en el equipo.
El ala pívot del Real Madrid Felipe Reyes intenta entrar ante la oposición de Mike Hall.
El Real Madrid consiguió una clara victoria en Fuenlabrada (57-79) en donde se puso arriba en el marcador desde el principio, y en el que aunque los locales intentaron reaccionar, poco pudieron hacer ante el acierto blanco, aunque sólo consiguió estirar el marcador en el último cuarto. Un triunfo que borra de un plumazo los posibles fantasmas surgidos tras el varapalo sufrido ante el Montepaschi Siena en la última jornada de la Euroliga y que les permite mantenerse en la primera posición de la tabla.
El Real Madrid comenzó con fuerza el encuentro. Sabedor de que el Fernando Martín no es una cancha amiga y que el Fuenlabrada es un equipo que se vuelve correoso según pasan los minutos y cuenta con posibilidades para conseguir la victoria, quiso poner distancias en el marcador desde los primeros segundos.
Y lo consiguió con ataques rápidos y acertados, y mucho movimiento en su defensa que no permitió la anotación local. La consecuencia fue un parcial de 2-10 los tres primeros minutos. A partir de ahí, los blancos jugaron con más facilidad,con un marcador que siempre les benefició, y que nunca fue inferior a los dos puntos, mientras que los locales a contracorriente les costó hacer el juego del que están habituados.
Por otra parte, el Barcelona se sobrepuso a las bajas de última hora de Navarro y Mickeal y se mantiene invicto en el Palau Blaugrana después de aplastar (90-53) al UCAM Murcia en un partido que los catalanes empezaron con algunas dudas y acabaron con una exhibición.
El conjunto murciano, que suma cinco derrotas consecutivas en ACB, había perdido en sus doce visitas al Palau y en la decimotercera volvió a caer con estrépito en un escenario que se le atraganta desde hace demasiadas temporadas.
Y eso que los hombres de Luis Guil sorprendieron a su adversario en el primer cuarto, que dominaron de principio a fin gracias al acierto de Augustine, autor de 11 de los 13 tantos visitantes en este período (10-13).
El Barca, huérfano de Navarro y Mickeal —el español se resintió de su fascitis plantar y el estadounidense causó baja por un proceso vírico— lo volvió apostar todo a su excelente defensa y a su inagotable fondo de armario. Sin embargo, esta vez le acompañó la fluidez ofensiva y el acierto en el tiro que le había abandonado desde hace ya algunas semanas.