BALONCESTO. LIGA LEB-ORO
León tumba a otro ‘gallo’
La consistencia defensiva de los de De Grado les permite sumar su cuarto triunfo consecutivo en liga frente a un Burgos que fue diluyéndose conforme los locales aplicaron mayor intensidad a su juego.

Julio González lanza a canasta tras superar la defensa del pívot del Autocid, Tillman.
La victoria como resultado al trabajo bien hecho. A esa premisa se agarró ayer León para doblegar al Burgos (75-71) y consumar su cuarto triunfo consecutivo en la liga que no sólo corrobora su buen momento, también demuestra los quilates de una plantilla que a su calidad une el compromiso grupal. Ese argumento le sirvió para tumbar a otro gallo como el Burgos que al final acabó desquiciado y a merced de los de De Grado.
El plantel local tenía la consigna bien aprendida: nada de concesiones y menos dejarse intimidar por el físico de los jugadores interiores castellanos. No fue óbice que León cediera el salto inicial y menos que Phillip sellara la primera canasta del partido. Daba igual, León debía aplicarse en lo que más sabe y ese argumento le permitió darle la vuelta a la tortilla con dos acciones protagonizadas por Mortellaro y Durley.
El 4-2 era buen síntoma aunque mejor iba a ser el 8-4 producto de dos jugadas ofensivas de Julio. Fue ahí cuando el ataque leonés se cortocircuitaba por minutos. El acierto ya no era el mismo debido a la férrea defensa del Autocid y a la hora de defender los metros que Durley le otorgaba a Tillman se convertían en puntos en contra. Un 0-10 de parcial situaba el pulso en un inquietante 8-14 a 4’44 para cerrar el primer cuarto.
Mario Díez se encargaba de poner punto y final a la sequía ante el aro rival. Baloncesto León no estaba por la labor de dejarse llevar y con dos 2+1 protagonizados por Mortellaro recuperaba el mano a mano en el electrónico. Con diez minutos consumidos y otros tantos puntos del pívot norteamericano el panorama pintaba nuevamente positivo (23-23).
La batalla en el juego interior estaba más viva que nunca y a pesar de la fibra con la que se movía el Burgos, los locales aguantaban de manera estoica. Y eso que la mejor versión de Durley se había quedado en el banquillo. Ni sus pobres dos puntos evitaron que la contienda mantuviera la tensión en los diez minutos anteriores al descanso. Eso sí, el Autocid volvía a la carga con Tillman, Ortega y López como mayores amenazas. Precisamente el base era el encargado de contabilizar la mayor ventaja visitante con el 26-33 a cinco minutos para irse a vestuarios.
Rocchia y Lucho se atrevieron en ese momento desde la línea de tres. Sus lanzamientos encontraron premio comprimiendo el marcador a la máxima expresión (32-33). El pulso cobraba una nueva dimensión en la que a pesar de las ventajas visitantes los de De Grado respiraban sobre su cogote. Mario Díez así se lo hizo saber a los castellanos con su canasta sobre la bocina que dejaba las cosas en un 38-38 a falta de dos cuartos por consumirse.
Tras el paso por vestuarios Burgos volvía a acertar primero ante el aro. Pero esta vez la acción no le servía para cobrar rentas. Todo lo contrario. León estaba en su salsa. Defensa, rebote y velocidad en sus acciones le permitían después de 20 minutos recuperar el liderazgo en las estadísticas de anotación. Con 41-40 incluso tuvo otra acción para alcanzar un mayor botín. Ninguno estaba por la labor de hacer concesiones y con Castro y Phillip como protagonistas los castellanos retomaban una exigua ventaja. A partir de ahí intercambio de canastas con alternativas en el marcador que a diez minutos para cerrar la contienda se quedaban en tablas (50-50).
Eso sí, lo mejor aún estaba por llegar. Porque el recital defensivo de los locales iba a ser definitorio. Además, al Burgos le empezaba a costar dios y ayuda encontrar jugadas claras para anotar. Con esos parámetros y un Quezada al que empezaba a calentársele la mano León asomaba la cabeza por encima de su oponente. Un punto, dos y hasta tres era su bagaje de ventaja. No eran suficientes pero sí constataban una realidad: el partido estaba como quería el plantel local. Los nervios empezaban a adueñarse de los visitantes. Una técnica a Casadevall y una antideportiva a Vinicius dejaban abiertas de par en par las puertas al triunfo local que sellaba, no sin cierto suspense, con el 75-71.