El líder corta las alas a León
Los de De Grado hacen sudar al Iberostar Canarias tras enjugar una desventaja que llegó a los 22 puntos. La lección de coraje no fue suficiente para que los locales mantuvieran su puesto de play-off .

Julio ejecuta una acción ofensiva de Baloncesto León ante la oposición de Guillén y Donaldson.
Baloncesto León remó hasta la orilla pero al final se quedó sin el esperado premio (74-82) con el que tributar su particular homenaje a dos hombres que lo dieron todo por la entidad y que en apenas 24 horas teñían de luto con su muerte las horas previas al encuentro frente al líder Iberostar.
A pesar de que los de De Grado se hacían con el salto inicial fue el plantel canario el que primero acertaba con el aro rival. Richotti era el encargado de sacar a relucir la jerarquía del líder que en un visto y no visto, a pesar de la canasta de Durley, se cobraba ya una renta de cinco puntos (2-7).
León sabía que las cosas no siempre terminan como empiezan. Y ahí fraguó parte de su esperanza. También en la mano de Julio y Mortellaro que volvían a comprimir el electrónico (6-7). Eso sí, sólo de manera testimonial porque el Iberostar empezaba a engrasas su maquinaria. Con problemas en defensa y permitiendo lanzamientos fáciles los locales daban muestras de ciertas lagunas que con 10-19 y a falta de 2,35 para que concluyera el primer acto obligaban a De Grado a solicitar tiempo muerto. Con el rebote a merced de los pívots canarios que permitía segundas opciones y sin la fórmula para reducir el acierto ofensivo rival la sangría incluso se iba a los 15 puntos (13-28), máxima renta con la que contó el Iberostar tras diez minutos de refriega deportiva desigual.
Poco iba a cambiar el segundo cuarto. Con Mortellaro y Julio como únicos referentes ante el aro rival, sin poder cerrar el rebote y ocho perdidas en el zurrón las opciones de tumbar al líder empezaban a diluirse. A 6,42 para el descanso la cosa pintaba bastante mal (17-37) e incluso peor con el 20-42 que situaba Chagoyen reducidos tres minutos del crono. Era el momento de tomar soluciones eficaces y la aparición de Quezada en el puesto de base propiciaba que con un 8-0 el choque al menos no quedara visto para sentencia de forma prematura. El 28-42 ya no gustaba tanto a los canarios que no obstante se iban a vestuarios con un claro 31-46.
Esos diez minutos de intermedio transformaron a León en un equipo más consistente. Liderado por un Múgica espectacular que además de anotar secaba a uno de los pilares del Iberostar, Guillén, al que incluso llevaba al banquillo, el plantel local pasaba de paloma a gavilán. Ocho puntos consecutivos dejaban el marcador en 39-46. La barrera de los diez puntos era ya historia. Además, León había recuperado el dominio en el rebote. Y eso le bastó junto a su mejor porcentaje en el aro para acortar paulatinamente desventajas. Eso sí, el Canarias se resistía a ceder su margen de tranquilidad. Pero ni las tres personales a Mortellaro evitaron que el pulso cambiara de dueño en cuanto a juego.
La mejor demostración era el 53-58 con el que se cerraba el tercer cuarto. E incluso pudo ser mejor para León que desperdiciaba la última posesión. Quedaban diez minutos y nada estaba decidido. Menos cuando un dos más uno de Mortellaro establecía el 56-60 a 8’30 para el final.
Lo más difícil parecía conseguido. Faltaba rematar. Pero ahí los insulares demostraban porqué son líderes. Un 10-0 les devolvía un colchón de 14 puntos a seis minutos para cerrar el pulso (56-70). Aún así los locales siguieron intentándolo pero a pesar de su esfuerzo la suerte estaba echada en su contra. La garra le permitió soñar hasta los últimos segundos.
Pero ahí se acabó todo.