Lección de efectividad (4-1)
El Valencia sabe sacar provecho a sus ocasiones para castigar al Rayo.

El valencianista Jordi Alba (d) celebra el gol que marcó al Rayo Vallecano.
La efectividad de sus jugadores dio alas al Valencia y le reconcilió con su afición tras más de dos meses sin ganar en casa, en un partido en el que el Rayo Vallecano encontró demasiado castigo para el juego que desplegó (4-1).
El Valencia se encontró con el gol que le faltó en otros encuentros y aunque durante muchos minutos su rival controló el juego, las acciones de contragolpe de los locales sirvieron para golear en un partido táctico hasta el cuarto de hora final y con muchas alternativas en los últimos minutos.
El Rayo impuso su ley desde bien pronto ante un Valencia espeso. Con una defensa de tres centrales, el equipo madrileño fue capaz de asfixiar desde el principio a su rival gracias a su presión intensa.
El Valencia no podía pensar y le costaba crear fútbol, por lo que sus opciones de peligro se produjeron casi siempre gracias a jugadas a balón parado. Pese a ello, casi ninguna fue clara, de la misma forma que la consistencia defensiva del Rayo no se vio acompañada de contragolpes de peligro, puesto que casi todas sus aproximaciones al área local acababan con centros lejanos que Guaita neutralizaba sin problemas.