el bernabéu dictará sentencia
Toca remontada (2-1)
Un error de Fabio Coentrao permite a Mario Gómez marcar el gol del triunfo del Bayern en el último minuto. Antes, Özil había conseguido el empate después de que Ribéry adelantara a los alemanes.

El portero del Real Madrid Iker Casillas observa como el balón se cuela en su red después del disparo de Franck Ribery, que supuso el primer gol bávaro.
El Real Madrid perdió un duelo repleto de tensión en la ida de semifinales de Liga de Campeones, ampliando su maldición en el infierno del Allianz Arena, terreno donde no ha ganado en diez visitas y donde pagó el conformismo de José Mourinho tras el tanto de Mesut Özil, que acabó pagando con el gol de Mario Gómez en el último minuto (2-1).
La fuerza del Bayern explota en sus bandas. Franck Ribery y Arjen Robben son dinamita pura. Mourinho apostó por Coentrao por el temor a la fragilidad defensiva de Marcelo. Y un sistema de ayudas que obligó a multiplicarse a Pepe y Sergio Ramos. A estar más pendiente de destruir que de construir a Khedira y Xabi Alonso. El juego lo acusó. El Real Madrid no tuvo continuidad en su fútbol. Dependió de una carrera de Di María, de la pelea contra el mundo de Cristiano o un gesto de calidad de Özil o Benzema.
El francés se topó con Neuer en sus dos ocasiones. Ambas con tiros centrados tras sus buenos movimientos. Una acción polémica entre Sergio Ramos y Ribery, que cayó dentro del área al sentir la mano en el pecho del defensa español, desató la ira del Bayern. En un saque de esquina, de nuevo el error más cometido por el equipo de Mou a balón parado, llegó el primer gol. Ramos midió mal y perdió la visión de la trayectoria del balón. El rechace en Badstuber lo aprovechó Ribery para fusilar a Casillas, con Luis Gustavo en fuera de juego en la trayectoria del balón. Explotó el Allianz.
Cada ataque del Real Madrid era respondido con contundencia por el Bayern. Schweinsteiger disparaba cruzado, Robben generaba nerviosismo desequilibrando y centrando, y aparecía Iker Casillas a cinco minutos del final para intervenir ante un potente chut de Mario Gómez tras una brillante acción de Kroos. Veían al Real Madrid en un momento que podían dejarle tocado y hasta Robben y Ribery se enzarzaban por lanzar una falta.
Cuando los planes de Heynckes en la reanudación pasaban por replegarse y sentenciar con sus puñales por banda en la contra, Mourinho le recetó su propia medicina. Una acción de Robben que acabó con disparo alto hizo al Bayern adelantar metros y en la siguiente acción el Real Madrid lanzó una de esas contraataques letales.
La movilidad de Benzema fue clave. Lee el fútbol a la perfección. Le dibujó la jugada a Di María y el pase a Cristiano que perdonó lo que siempre marca. Ante Neuer golpeó mal con el pie derecho. El rechace volvió a caer en Karim y esta vez Cristiano asistió a Özil que marcó a puerta vacía para igualar un gran partido a los 53 minutos.
La tensión se apoderó del duelo. Con Pepe descomunal y Ramos como pilares defensivos del Real Madrid. Sacaron todo por alto. Se igualaban las fuerzas de un partido sin dueño que con el paso de los minutos fue regresando al terreno local.
Así llegaron los minutos finales donde emergió la figura de Mario Gómez. Un remate a cuatro del final, pidiendo penalti en una acción que sacó con limpieza Ramos y cuando el partido se acababa, rematando a la red un centro de Lahm tras un fallo de Coentrao, que fue rápido al césped.
El duro castigo es la primera derrota del Madrid esta temporada en Europa. La final de Múnich espera. El Bernabéu decide.