Lucha Leonesa. Bien de Interés Cultural
Un reconocimiento de Ley
«Una proposición presentada por unanimidad en sede de Cortes, avalada y ajustada a la propia fórmula de reconocimiento surgida de la Unesco, no puede ser relegada», afirma el presidente de la de la AEJDT.
El reconocimiento a las luchas tradicionales, como la lucha leonesa, merece la máxima atención en todas las instituciones.
El ‘Día del Patrimonio Mundial’ se celebró ayer, conmemorando el 40 Aniversario de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural de la Unesco. La efeméride parece propicia para tomar en consideración qué es un Bien de Interés Cultural (BIC), qué supone el reconocimiento de ese carácter y por qué tiene relevancia -lo que es nuestro «interés»- para la lucha leonesa, la que parece no estar siendo contemplada por la administración autonómica, al menos con la atención y diligencia que cabría desear, tras anunciarse que se pretende aplazar (supuestamente con la excusa de falta de norma) la tramitación del expediente de BIC, tal como fue acordado unánimemente por la Comisión de Cultura de las Cortes de la Comunidad en el pasado mes de octubre.
Guy Jaouen es bretón, de la tierra y alma de otra de las luchas tradicionales firmemente vinculada con la leonesa. Con responsabilidad durante años en la Gouren , desarrolla, además una activa labor al frente de la Asociación Europea de Juegos y Deportes Tradicionales, desde junio de 2010, con voto consultivo ante la Comisión de Patrimonio inmaterial de la Unesco (ICH). El presidente de la AEJDT, el profesor Jaouen es bien conocido en la lucha leonesa. Conoce mejor aún los aluches y, sobre todo, es un cualificado referente internacional en el deporte y cultura tradicional.
Para Guy Jaouen, «lo que pretende un reconocimiento como el del BIC para la lucha leonesa es en realidad afrontar el problema del patrimonio cultural inmaterial, algo que constituye materia de la mayor significación para la correspondiente Comisión impulsada por la Unesco». Pero esto es también, señala Jaouen, «una parte de la pregunta fundamental contenida en la cultura de la diversidad». «La pregunta es, de hecho: ¿qué es lo que queremos transmitir a nuestros hijos? Para la respuesta cabe pensar si es solo lo que podemos ver en la televisión, lo que significa espectáculo y artículos de mercado (todo puede ser vendido), los reflejos de la cultura actual dominante, que es la etnocéntrica cultura anglosajona... Cuando hablamos de patrimonio cultural inmaterial (cultura inmaterial), que es la música, danza, teatro, idiomas, literatura... que es también la cultura corporal, la de las prácticas de nuestros juegos y deportes tradicionales, estamos teniendo en cuenta algo de mucho calado que las instituciones no pueden abandonar. Olvidar esto para el futuro sería tanto como ‘resetear’ nuestra memoria».
En reunión celebrada en Kenia el pasado noviembre, la ICH decidió añadir una serie de prácticas culturales a la lista de patrimonio inmaterial de la Unesco: Los castellers de Cataluña, la cetrería, la lucha tradicional ‘con aceite’ de Turquía, también los juegos de la fiesta del Nadaam en Mongolia (con lucha) y los ejercicios del Zurkhaneh en Irán (con lucha). La AEJDT, señala su presidente, «fomentará la entrada de proyectos similares. Quizás le quepa esta suerte a la lucha leonesa».
Las autonomías, se nos ha dicho hasta la saciedad (y se insiste ahora al que discutirse su «productividad») han servido para acercar y agilizar... Parece todo lo contrario, al menos en la que nos ha correspondido. La Junta de Castilla y León asumió competencias en Patrimonio Cultural en 1984; de 2002 es la Ley en que se especifican los integrantes del Patrimonio inmaterial. Si se necesita un ‘Plan’, podrían echarle un vistazo al Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial , por ejemplo.
Miguel Ángel Fernández Cardo, procurador que defendió la proposición acordada manifiesta: «Esta administración al final funciona en lo que se quiere impulsar, y en lo que no, no. La lucha leonesa parece que no deja de ser un incordio para sus planteamientos. En el momento en que hay una Proposición aprobada en sede de Cortes y se dan excusas, hay una falta de respeto a la Comunidad representada por esas Cortes».