FÓRMULA 1. GRAN PREMIO DE europa
Alonso gana la carrera perfecta
El español deslumbra: vence en Valencia con autoridad tras haber partido desde la undécima plaza de la parrilla de salida. Su triunfo le coloca como líder del Mundial seguido de Webber y Hamilton.
El rostro de Fernando Alonso en el podio refleja todo el cúmulo de emociones que el piloto español vivió ayer con su triunfo en el circuito de Valencia.
«El podio es imposible», decía Fernando Alonso el sábado. Menos mal que el asturiano se gana la vida como piloto de carreras, porque como adivino está claro que no se ganaría el pan. El español logró una victoria impensable en el GP de Europa en Valencia, imposible en sus propias palabras, después de salir el undécimo. El asturiano dio una auténtica lección en un circuito donde no había ganado nunca, y con la que se ha convertido en el primer piloto en repetir victoria esta temporada.
Salía undécimo. Lógico que no pensara en una victoria. Sin embargo, a Alonso le gustan los retos, y en Valencia ha demostrado que tiene un talento superior al de la media, si es que quedaba una duda al respecto.
Primero lo demostró en la salida. Desde la undécima plaza, llegó octavo a la primera vuelta, mientras por delante Sebastian Vettel apuntaba a su segunda victoria del año. El alemán volaba, con Hamilton detrás y los Lotus acechando. Alonso, mientras, estaba a la espera para atacar.
Los zarpazos de Alonso tardaron poco en llegar. Poco a poco se fue merendando pilotos, hasta alcanzar la quinta posición justo antes de la primera parada en boxes. Era vital llegar cerca del podio antes de los cambios de neumáticos para intentar dluchar por ese casi imposible podio.
Jean-Eric Vergne se estaba peleando con Heikki Kovalainen, cuando, en un exceso de confianza, se llevó por delante al Caterham. El francés provocó la salida de un ‘safety car’ que cambiaría la carrera hasta el final. Todos los pilotos, excepto Vettel, entraron de manera inmediata a boxes. Fernando Alonso obtuvo la indispensable ayuda de Ferrari, que realizó una parada en boxes perfecta. El español ganó varias posiciones, incluida la de Hamilton.
McLaren volvió a pifiarla, de nuevo, y van demasiadas carreras así. Esta vez, a Lewis Hamilton le tocó que a uno de sus mecánicos se le rompiera el gato hidráulico que levanta el morro del coche. El tiempo que perdió ahí le relegó, pero salvó el tiempo lo suficiente como para resistir en posiciones de podio. Sin embargo, la carrera dio un vuelco completamente inesperado. Como si de una cuestión de brujería casi se tratara, después de que Alonso se viera beneficiado por el abandono del británico, el Red Bull de Sebastian Vettel se rompía. Increíble: el bicampeón alemán, doble ganador en Valencia y ‘poleman’, se quedaba tirado.
Alonso era líder. La incredulidad invadía la grada enfervorecida de Valencia. La actuación del piloto al que todos habían ido a ver ya era de elogiar, pero verle liderar era un sueño que nadie hubiera creído posible.
Pese a que Alonso estaba gestionando los neumáticos a la perfección hasta el momento, el peligro de degradación tomaba cuerpo. Sin embargo, la suerte se alió esta vez con Alonso. No podía caer en esta carrera. No después de lo que estaba consiguiendo.
Hamilton, por contra, se encontró con una carrera imposible. Al error en boxes se unió la pérdida de competitividad de sus gomas. Primero le pasó Kimi Raikkönen, no sin algo de pelea, y cuando estaba sujetando a Pastor Maldonado en la última vuelta, llegó el culmen del desastre. El venezolano y el inglés llegaron juntos a una ‘chicane’ y entre que uno no le dejó hueco y que el otro se empeñó en meterse en pista por donde no cabía, ambos chocaron. El británico abandonó, furioso como lo había hecho un rato antes Vettel. La gloria para Alonso.