Las Manzanedas, santuario de lucha
Ibán, Héctor, Clemente y Zegarra se imponen en los cuatro pesos. El juvenil Alejandro Franco se gana a la afición.
La campa a pie del santuario de Las Manzanedas se llenó de aficionados para seguir el tradicional corro de lucha leonesa; incluso se hizo necesario montar alguna grada más de las que estaban dispuestas. Una avería en el equipo eléctrico privó de la acostumbrada reproducción del himno de la lucha, lo que fue sustituido con la voluntad y buen hacer del dulzainero Armando Suárez.
Corro con lucha femenina y masculina, con alta participación (24 luchadoras y 59 luchadores), arbitrado por Óliver Sánchez y Antonio Getino, se alargaba más de las cuatro horas, y fue necesario improvisar también iluminación, que ya no era suficiente para seguir de la manera deseada el tramo final de la luche. En esos momentos finales, una «sombra» más: una amonestación de tarjeta roja directa a Pedro José Acosta por incitar a la violencia a otros luchadores.
La lucha de ligeros entre los varones contaba, de nuevo, con la destacada actuación de juveniles como Unai del Campo, David Acevedo y, muy especialmente, Alejandro Franco.
«El Halcón» de Arcahueja se ganaba al público en los combates en los que venció a esos otros dos juveniles e incluso en el que perdía ante Ibán Sánchez, plantando cara: media y entera a su favor ante las dos caídas del de Barrillos.
Ibán había tenido otro combate decisivo previamente: el que le enfrentó con Víctor Llamazares: media inicial para Ibán y una entera más cuando quedaban 17 segundos: Anotó media Víctor a falta de poco más de 6 y cerró Ibán con nueva entera completándose el tiempo. En la final de ese primer peso, estaría, ante «El Guerrerín» Víctor Díez, el de Cistierna. No pudo oponer caída a las dos del líder que amplió su ventaja.
Alejandro había dado primera entera a Víctor Oblanca en la lucha por el tercero y cayó después ante dos enteras del de Villabalter, con todo honor.