balonmano Liga Asobal

Lección de casta del Ademar (28-25)

Los leoneses ganan al Huesca en el Palacio sin Ruesga ni Nantes, pero con un Iñaki Malumbres descomunal en la segunda parte. El ruso Tatarintsev debuta y hace sus primeros tres goles.

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sergio c. anuncibay | león
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Si de algo puede presumir este Reale Ademar es de su espíritu de lucha y de su capacidad para sortear cualquier adversidad y resurgir de la penumbra cuando peor pintan las cosas. Iñaki Malumbres encarnó ayer estos valores con un recital de paradas en el último tercio del partido para empujar a los leoneses hacia una remontada de mérito (28-25) frente a un buen Huesca y sin dos de sus jugadores franquicia, el central Carlos Ruesga y el lateral Raúl Nantes.

Pero Iosu Goñi cogió el timón del equipo en esos momentos de incertidumbre y puso calma entre esa nube de ansiedad que difuminaba el ataque marista. Fue un encuentro trabado, con muchos errores ofensivos y, en algunos tramos del choque, con fallos más propios de juveniles que de una plantilla profesional.

Pero este equipo está en formación y suple sus carencias con un ejercicio de entrega y sacrificio encomiable. Desde el primero, al último. Todos dieron ante los oscenses un plus de compromiso, incluido el ruso Álex Tatarintsev, que saltó al parqué en el minuto 18 y sacudió su brazo en cinco ocasiones para hacer tres goles desde nueve metros.

Esa exhibición de casta le sirvió al Ademar para ganar un partido muy disputado y mantener el Palacio como un feudo inexpugnable en Liga. Y no fue fácil, a pesar de que los leoneses mandaron en el marcador durante los primeros treinta minutos.

El conjunto dirigido por Manolo Cadenas cogió de salida una renta de tres goles (5-2). Goñi y Golubovic llevaban el peso del equipo en ataque, pero la exclusión de Vrazalic y los tantos de Álvaro Ruiz, Demovic y Roche, el mejor del Huesca, enjugaron las diferencias. El Ademar mantuvo un dominio territorial hasta el descanso y enfiló el túnel de vestuarios con una ventaja de tres goles (14-11), pero sin Vranjes, excluido ya con el tiempo cumplido.

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Los de José Francisco Nolasco aprovecharon esa superioridad tras el descanso y endosaron a los maristas un parcial de 0-3 para poner el empate a catorce goles. Tocaba sufrir. El Huesca se situaba por delante por primera vez en el partido gracias a un tanto de Eloy González (15-16). E, incluso, cogió una renta de dos goles. Fue entonces cuando apareció un Iñaki Malumbres descomunal, con un repertorio de paradas, tras varios lanzamientos a bocajarro, que permitieron al Ademar correr y voltear el marcador cuando quedaban diez minutos para el final. Los maristas lograron así una victoria de mérito para el zurrón de un equipo con mayúsculas.