tenis. abierto de australia
Murray reta a Djokovic
El escocés remonta ante Federer con dos ‘tie-breaks’ en contra y certifica que hay un cambio de jerarquía en el tenis .
Murray celebra su pase a la final tras derrotar a Federer.
El escocés Andy Murray jugará mañana la final del Open de Australia contra el serbio Novak Djokovic, tras derrotar ayer en semifinales, en cinco sets y cuatro horas de partido, al suizo Roger Federer, por 6-4, 6-7 (5-7), 6-3, 6-7 (2-7) y 6-2. El número tres del mundo disputará su sexta final de un torneo del ‘Grand Slam’ e intentará lograr su segundo título importante, tras ganar el pasado US Open, sin contar el oro logrado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
La repetición de la final entre Murray y Djokovic en un ‘Grand Slam’, como en el US Open del año anterior, tiende a confirmar que el tenis vive un cambio de era y de jerarquía con la aparición de una nueva rivalidad, que parece querer relevar a la de Roger Federer y Rafa Nadal. Mientras que Djokovic se clasificó el jueves con una fácil victoria sobre David Ferrer (6-2, 6-2 y 6-1), Murray perdió ante Federer sus dos primeros sets en el torneo, aunque acabó derrotando al suizo, que solo pudo ganar sus dos mangas en el ‘tie-break’.
El partido pudo terminar antes, ya que Murray sacó para ganar la semifinal con 6-5 a su favor en el cuarto set. Sin embargo, Federer tomó más riesgos en el resto para aplazar la victoria del escocés e imponerse en el segundo desempate del duelo. «Con 6-5 a mi favor, Roger logró golpes increíbles y después estuvo muy sólido en el ‘tie-break’, que no ha sido el mejor que he jugado», dijo Murray. El suizo acusó el golpe físicamente y Murray se aprovechó para tomar ventaja rápidamente en la decisiva quinta manga.
Murray, que lleva 13 victorias consecutivas en partidos de ‘Grand Slam’, entre el US Open y el Open de Australia, rompió seis veces el servicio de Federer, perdiendo solo dos veces el suyo, para lograr 62 golpes ganadores, incluidos 21 ‘aces’, y 47 errores no forzados, mientras que el suizo hizo más errores que golpes ganadores. Con esta victoria, el escocés ha probado que es otro jugador desde que ganó su primer título.