Los veteranos tiran del carro
Malumbres, Carlos Ruesga, Gonzalo Carou y Felipe Borges cambian el signo del partido en la segunda parte para llevar al Reale Ademar hacia una nueva victoria frente a un combativo Cangas.

El asturiano Carlos Ruesga lanza a la portería defendida por Santana durante el partido que enfrentó en el Palacio al Ademar y al Cangas.
El Reale Ademar sufrió más de la cuenta para tumbar a un combativo Cangas del Morrazo (23-20) que puso en jaque al equipo leonés con una primera media hora de mucho mérito. Los gallegos imprimieron al juego un ritmo pesado, siempre al borde del pasivo, para evitar los contraataques maristas y obligar a los de Manolo Cadenas a atacar en estático.
La primera línea no funcionaba y solo en el segundo acto se pudo reconducir una situación que al paso por vestuarios advertía lo peor (10-12). El Ademar consiguió ajustar su defensa y percutir sobre un Carlos Ruesga al que asfixiaban los gallegos. El asturiano salvó un encuentro espeso en ataque. Felipe Borges y Gonzalo Carou fueron sus escuderos. Pero sin el recital de Iñaki Malumbres en la portería hubiera sido imposible obrar la remontada. El guardameta navarro apareció en la segunda parte para arreglar el desaguisado de la primera. Terminó con un 48% de efectividad, muy por encima de Asanin, que entró en el siete inicial, aunque no tuvo su día. Los veteranos rescataron al equipo del tedio en el que se vio envuelto por ese juego parsimonioso del Cangas.
La victoria costó, y mucho. Y eso que enfrente estaba un rival que aún no ha puntuado a domicilio. Pero los leoneses salieron fríos, desenchufados. Tanto es así, que Manolo Cadenas pidió el primer tiempo muerto en el minuto siete, cuando los suyos ya estaban uno abajo (3-4). El técnico leonés intentaba ajustar la defensa, que fallaba en los balances y dejaba el camino expedito para que Levente, una y otra vez, castigara a la portería leonesa desde los nueve metros. A los 16 minutos ya llevaba cinco goles (5-8). Aparecía, también, Cerqueira en seis metros y Santana bajo palos. Los tres empujaron al Cangas en la primera mitad para irse dos arriba al descanso.
A partir de ahí el encuentro cambió. El Reale Ademar salió mucho más metido en el enfrentamiento, sobre todo en ataque. Y jugó bien las superioridades numéricas para despegarse en el marcador. Bastó con un arreón de 20 minutos. Cabanas empató a trece en el 37 y, luego, fue Carou quien puso a los locales por encima (14-13).
Malumbres encadenaba paradas inverosímiles e, incluso, robaba balones a media pista para cortar por lo sano los contragolpes del Cangas. El portero se jugó el tipo en alguna que otra acción.
Ruesga encontraba pasillos y Felipe Borges afinaba desde el extremo su puntería. El asturiano puso el 22-18 con un rectificado marca de la casa. Faltaban dos minutos para el final. Los gallegos no se arrugaban y redujeron la diferencia a solo dos goles.
El Cangas optó entonces por una defensa al hombre para intentar acercarse a los leoneses, pero Cabanas rompió la telaraña del Morrazo para poner el definitivo 23-20.
Los leoneses recuperan así la tercera plaza, la que da acceso a la Liga de Campeones, y cierran con esta victoria una semana convulsa en lo institucional. Había alguna duda sobre si la plantilla acusaría en lo deportivo la crisis que atenaza a la entidad, ya inmersa en un concurso de acreedores.
Es verdad que el equipo no estuvo fino. Va muy justo de efectivos. Pero nada se puede reprochar a unos jugadores que siempre dan la cara, más allá de lo acertados que estén.
De todas formas, el técnico de Valdevimbre necesita que los segundos espadas den un paso al frente para liberar a jugadores que, como Ruesga o Carou, acumulan demasiado minutos en sus piernas.
El asturiano jugó con una contractura —según reveló Cadenas— y terminó el partido agotado. Sin él, el potencial ofensivo de los maristas se resiente una barbaridad.