LUCHA LEONESA. LA FRACTURA QUE NO CESA
Otra cadrilada a la lucha
Los clubes críticos que encabeza Ángel Rivero radicalizan su enfrentamiento con la nueva directiva de la Federación mientras ésta pone en marcha la Liga por Equipos y el Europeo de Luchas Celtas.

Jesús Oblanca, Álvaro Quiñones, J. Antonio Robles, Ángel Rivero y Jesús Sánchez en la presentación de sus críticas a la Federación.
El pasado 14 de febrero, tras el ya sobradamente conocido, muy prolongado y «recurrido» proceso electoral, Juan Carlos Balbuena tomaba posesión como presidente de la Federación territorial de Lucha. Unos días más tarde, tal como había anunciado, daba a conocer su equipo directivo, entre quienes figura el presidente saliente, Francisco José Che Escanciano.
El inicio del «mandato» no ha sido para Balbuena menos complejo que todo el referido proceso por el que llegó a la presidencia federativa.
En estos primeros días ya se ha hecho manifiesta la situación de enfrentamiento no resuelto entre quienes apoyaron su elección y quienes la discutieron, agrupados en torno a la candidatura que no prosperó en las elecciones en cuestión encabezada por Ángel Rivero, presidente de la entidad federada Agrupación de Lucha Leonesa. Con él, figuran en ese frente de oposición los clubes de Campohermoso, Esla-Rueda, Montaña del Porma, Valdefresno y Villabalter-Bernesga.
En la tarde del martes representantes de los referidos clubes trasladaban a los medios de prensa, de manera directa y a través de un escrito de cuatro páginas, lo que estiman como «constante goteo de ilegalidades e irregularidades» sufridas en los últimos años, lo que califican también como «un estrangulamiento total del funcionamiento de la asamblea y una usurpación de competencias propias de este órgano». Así mismo, expresan que «las manifestaciones públicas y actos del nuevo presidente, nos demuestran claramente que esto va a ser un punto y seguido», tanto porque el nuevo presidente formó parte de la anterior Junta directiva como por la inclusión en la actual de «un número importante de la anterior directiva, y en algún caso con puestos de relevancia». De manera concreta, la presencia en esta nueva directiva del anterior máximo responsable, Che Escanciano, se constituye ahora en uno de los objetos de su máxima oposición.
El nuevo presidente, Juan Carlos Balbuena, manifestó en su día tanto su intención de encuentro con todos los protagonistas de la Lucha como la necesidad final de contar con quien quisiese colaborar.
Ante las críticas reflejadas, declaraba que «a nadie debe sorprender algo que anuncié repetidamente, que quería sumar a quienes considero que servirán no para ser continuistas , sino para dar continuidad a la organización de la Lucha, sin fracturas estériles.» Y añadía: «Me gustaría que el invocado órgano máximo, la Asamblea, y las convocatorias de la Federación sirvieran para que se expresase e hiciese allí lo que hasta ahora no se ha querido permitir».