Diario de León

Lorenzo vuela, Márquez deslumbra

El balear inicia la defensa de su cetro mundial con un incontestable triunfo tras una carrera frenética en la que Rossi ratifica que la clase de un campeón es para siempre y Marc se doctora a lo grande con el tercer puesto.

Lorenzo firmó una salida espectacular que le sirvió para poner tierra de por medio y no pasar apuros para lograr la victoria.

Lorenzo firmó una salida espectacular que le sirvió para poner tierra de por medio y no pasar apuros para lograr la victoria.

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Miguel Sesé | Sepang
León

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Dos monturas aladas perseguían a un demonio. O a un ángel, según se mire. La doble imagen del número de Jorge Lorenzo tiene dicotomías difíciles de aglutinar en una sola definición, ser bondadoso y letal a partes iguales, o emplear con la misma eficacia un martillo y la mantequilla. El mandamás de la competición no dejó lugar a ningún tipo de dudas en el arranque del Mundial de MotoGP.

Para qué esperar, debió pensar el mallorquín: primer ‘martillazo’, primer triunfo y primer mensaje a los ingenios de Nakamoto: él es la rueda a seguir, el bicampeón del mundo y el gran favorito al título. HRC pensó que debería conformarse con las otras dos posiciones del podio. Sin embargo, el renacido Valentino Rossi volvió desde la séptima posición en una carrera asombrosa y les dejó tiritando. Pedrosa, destrozado y fuera del cajón. Márquez, impresionante, saboreando las mieles del podio. El presente es de Lorenzo, la historia es de Rossi y el futuro de Márquez. Los tres, juntos en el podio, nos dejaron una foto memorable, un guión de un cuento que en 2013 sólo ha escrito la primera página. Pronto se vieron las intenciones del ‘99’.

Pedrosa salió como un tiro desde la tercera plaza pero Jorge, en la primera frenada del campeonato, los puso a todos en fila india. A su rueda. Sorprendió la gran arrancada de Dovizioso, y el semáforo verde pilló a Márquez desprevenido, bajando el de Cervera hasta la octava plaza. Marc decidió que las motos de 1.000 tampoco deberían ser un escollo demasiado difícil para él. Bautista, Bradl, Dovizioso y todos los que le salieron al paso sucumbieron al empuje de la gran novedad de la categoría.

De principio a fin

La embestida inicial solo la contuvo Pedrosa, que sostenía temblando la segunda plaza más preocupado de lo que le venía por detrás que de dar caza a un Lorenzo que en cuanto se vio con cuatro segundos de ventaja empezó a dosificar los neumáticos. Crutchlow era para entonces una sombra de Márquez. El británico, con la Yamaha satélite, pareció el aprendiz tomando notas de las lecciones de Márquez, creciendo en cada curva. Rossi vivía mientras tanto en un carrusel de emociones.

Salió bien, pero se coló tratando de adelantar a un ‘Dovi’ que frenó en el sitio. Era un traspié, pero ‘Il Dottore’ ya no está para ponerse nervioso. Con nueve mundiales a sus espaldas y 33 años llenos de gasolina, fue encontrando su ritmo y quitándose rivales a partes iguales, y pronto alcanzó la quinta plaza. Había un mundo entre él y Crutchlow, pero los diapasones de su Yamaha comenzaron a marcar un ritmo más suizo que japonés.

Delante Lorenzo era un reloj. Detrás, Rossi iba limando la desventaja décima a décima, sin prisa pero con una determinación propia de alguien hambriento. Era el Rossi de siempre, el que levanta al público, el que no conoce límites. Algo debió intuir Márquez de la tormenta que se acercaba por detrás, y dejó pasmado a Pedrosa en la frenada de final de recta. Las precauciones de Dani contra la voracidad de quien tiene en sus manos el futuro. Una vuelta después era Valentino quien frenaba más tarde que la Tech 3 de Crutchlow, que anulaba sus opciones yéndose recto. La carrera, con cinco vueltas por delante, ya era lo esperado. Sin invitados. Cuatro son los nombres que aspirarán al título y ya estaban delante. Lorenzo, con un martillo convertido en el mazo de la justicia y tras él Márquez, Pedrosa y Rossi. La batuta era de Jorge, los suspiros de emoción del grupo perseguidor. De su compañero de equipo. Rossi se quitó de delante a Pedrosa como si no existiera.

Para plantarle cara a alguien así hace falta tener la osadía que solo da la juventud. El futuro contra el ¿pasado? Nada de eso, Rossi ha vuelto para quedarse. Peleó con Márquez, le adelantó, se vio superado y finalmente tiró de galones para enseñarle al ‘93’ la última lección del día. Rossi venció al tiempo, pero no a Lorenzo, primer líder de MotoGP.

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