LUCHA LEONESA. BASE Y JUVENIL
Gran reserva, de corta añada
Los campeones que mañana aplaudirá la afición en los grandes corros regalan ya, en este momento, la mejor lucha, la de la base y los juveniles, para disfrute de unos pocos.

Los benjamines Lucía González y Sergio López: un privilegio selecto de la gran lucha de menos años.
El mes de agosto, el más intenso de los aluches, cerraba sin competición en su último fin de semana. Breve descanso, después de ese tramo apretado, no solo para la lucha leonesa más seguida por la afición, la Liga de Verano sénior, el «Trofeo de la Regularidad», sino también para esa otra lucha que también existe, y sin la cual no tendría ni futuro, ni objetivo, ni razón de ser todo el deporte-tradición de los cintos.
El de agosto ha sido también para la Base y los Juveniles el periodo central, incluso, casi exclusivo: el 22 de junio daba inicio su competición estival en Prioro, un corro celebraron a finales de julio en La Sobarriba y cinco integraron el calendario de este mes recién concluido. Una sola cita más consta prevista para ellos en la presente temporada: el próximo viernes, a las cinco y media de la tarde, se les espera en Cistierna.
Temporada esta que corresponde a la edición número vientiséis para la base, veintiuna para los juveniles, en Trofeos que, en este momento, cuentan con el apoyo en exclusiva de la Diputación Provincial. Junto con ese respaldo institucional, la iniciativa y esfuerzo para que las primeras categorías de la lucha tengan su liga ha recaído sobre aquellos clubes que siguen asumiendo responsabilidad para organizar corros, con el apoyo de la estructura federativa, y, en algún caso (afortunadamente) contando con otras inestimables colaboraciones.
Temporada breve (ocho corros) en la que se ha mantenido una aceptable participación de luchadores: ciento veintidós en total. La primera categoría (la de prebenjamines de 7 años y benjamines de 8-9) ha sido la más concurrida, con treinta y cuatro participantes; la de menor (y en algún caso preocupante inscripción) ha sido la de cadetes (diecinueve en total).
Los dos primeros corros contaron con un número superior a los ochenta luchadores (82 en Prioro, 81 en Valdefresno) y la fase más intensa (coincidente con el período de vacaciones para muchas familias) redujo esa nómina.