UN ARTE DEL AYER CON VIGENCIA EN EL PRESENTE
Devotos del florete
Ponferrada abre las puertas a la esgrima clásica de la mano de Carlos Escudero. El objetivo, forjar personas en una disciplina que también moldea campeones.
Carlos Escudero en una clase de esgrima que el pasado curso tuvo un alumnado fijo y que en el presente seguirá creciendo.
El florete como cauce para la formación personal, el equilibrio y.. si cabe el deporte. Esas premisas son las que aporta la esgrima, un arte marcial de armas blancas que en Ponferrada parece estar encontrando un hueco. Una ciudad en la que los caballeros templarios tuvieron su significación no podía quedarse al margen de esta disciplina que de la mano de Carlos Escudero pretende mostrar a los más pequeños las cualidades de un deporte que, a pesar de practicarse con el florete (espada y sable para los adultos) resulta del todo menos violento y peligroso.
Bajo la batuta de las leyes clásicas clásicas establecidas para este arte de la espada y florete en España y cuyo legado aún mantienen los herederos de aquellos caballeros de la Edad de Oro, el pasado año 11 niños desde los cuatro años iniciaban un camino que en el presente curso se extenderá a varios colegios bercianos, siempre siguiendo una consigna elemental: antes que la faceta deportiva o de exhibición se encuentra la formativa. «La esgrima enseña a quien la practica la templanza, el respeto y también la sapiencia de que la fuerza bruta no sirve para nada», apunta Carlos que como alumno ‘adquiría’ a lo largo de los últimos años los conocimientos necesarios, los originarios de la esgrima, para posteriormente plasmarlos a sus alumnos. Aprende y enseña ha sido la consigna que en su día le permitió conocer todas y cada una de las aristas que la esgrima ofrece.
Carlos no reniega del apartado deportivo de una disciplina que ha llevado a España a un lugar destacado en el palmarés. Pero sí lo tiene claro, lo primero es conocer un arte que tiene al florete como su compañero inseparable. Ponferrada, Bembibre, Villafranca, Astorga... en todas estas poblaciones Carlos ha llevado esta esencia que parece va encontrando acomodo en los centros escolares junto a otros deportes más mayoritarios. «Lo importante es que nos conozcan y sepan que la esgrima es algo más que saltar al tapiz para superar a un adversario. Es un cauce de formación que en algunos casos puede conllevar un camino deportivo».
Ese camino que en su día iniciaron con éxito Manuel Pereira, Taimy Chappé, Carmen Ruiz , Cristina Vargas o Rosa Castillejo, los grandes referentes españoles que en un futuro pueden tener como sucesores a los alumnos que Carlos trata con cariño y esmero. «A un niño hay que hacerle disfrutar. Competir a esas edades no es bueno y menos si tenemos en cuenta que la esgrima no surgió para eso sino como una forma de entender la vida y la forma de relacionarte con tu entorno». Así es la egrima que trata de enseñar Carlos a los ‘pequeños caballeros’ bercianos.