LIGA DE CAMPEONES. ÚLTIMA JORNADA DE LA FASE DE GRUPOS
Cristiano Ronaldo, el rey vikingo (0-2)
Un Madrid serio y solvente logra la victoria en Copenhague para cerrar la liguilla con el quinto triunfo en seis partidos.

El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo geticula durante el partido.
Cristiano Ronaldo es incorregible. No entiende de partidos de medio pelo, sin objetivos ni motivaciones. El gol es siempre su acicate, lo que le empuja a no cejar en su empeño de ir hacia adelante tirando de perseverancia, tenacidad y talento. Y en su tesón arrastra a sus compañeros en la búsqueda constante de la portería rival. Siempre ayuda contar a su lado con jugadores con un aguzado instinto asesino, como la bala Bale o el inspirado Benzema. Pero el luso es el que más hambre tiene. El haberse perdido tres partidos y estar alejado de los terrenos de juego 17 días por la lesión que sufrió en el muslo izquierdo el 23 de noviembre ante el Almería no ha hecho más que alimentar su necesidad de perforar la meta contraria. Ante el Copenhague marcó el segundo (0-2).
Si encima tiene el reto de lograr el mejor registro de goles en una primera fase de la Liga de Campeones se convierte en una bestia insaciable. Al final tuvo que ser un centro de Marcelo que Pepe prolongó hacia Cristiano para que su amigo rematara a bocajarro.
Antes del histórico tanto, los merengues habían dominado con claridad y los aficionados que acudieron al Parken Stadion ya habían disfrutado del golazo de Modric, la joya del partido.
El Copenhague había saltado al campo sabedor de que sus posibilidades de obtener un resultado positivo (se jugaba la clasificación para la Liga Europa) pasaban por amedrentar al Real Madrid en los primeros minutos.
No lo consiguió porque los blancos salieron con esa calma que da saberse mejores y con los deberes muy bien hechos. Modric atinó con su soberbio tanto. El croata se plantó con el balón al borde del área recortó con la pierna izquierda y se preparó para lanzar un precioso disparo con la derecha que se coló por la escuadra del Copenhague. El dominio se convirtió en absoluto, hasta que Cristiano sentenció con el segundo gol.
Ancelotti ya puede afirmar que ha encontrado la estabilidad y sus pupilos ya han comenzado a carburar y a aplicar en el campo sus ideas tácticas básicas.