JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

Katia Griffiths rompe moldes

La virtuosa del medio tubo, hija de británico y gallega, es la única representante española en las modalidades acrobáticas con esquís.

La esquiadora realiza una acrobacia en el ‘halfpipe’.

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javier bragado | sochi
León

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Katia Griffiths cumple todos los requisitos para ser una aparición excepcional. Debutará en unos Juegos Olímpicos con 33 años porque su deporte (el ‘halfpipe’ del esquí) es nuevo y participa como española porque se siente más de Vigo que de las tierras británicas de su padre (aunque ya probó a competir bajo la ‘Union Jack’). Además, la nacida en Londres es el único deportista español, masculino o femenino, que se desliza entre la élite del esquí acrobático, y fuera de la pista la atleta también llama la atención por su fotogenia y por su interés por el arte de las instantáneas.

Con semejantes características, la esquiadora no debe ser tomada como una olímpica más. No obstante, a Katia Griffiths no le gusta individualizar sus éxitos y prefiere emprender un rol como embajadora del esquí acrobático, un deporte tan joven como prometedor.

«Sochi supone para mí la ilusión enorme de llegar a unos Juegos. Pero, sobre todo, me gusta porque es una disciplina nueva y quiero que se dé a conocer mucho más», explica la deportista antes de viajar a Rusia.

Esquiadora desde los cinco años, probó con el ‘snowboard’ en estilo libre antes de optar por las acrobacias con los esquís, pero la elección le impidió soñar con el evento de los aros. «Al principio no pensé en llegar a unos Juegos porque era un deporte en el que no había Copas del Mundo, pero yo siempre quise ser olímpica. No sabía en qué deporte», reconoce Griffiths sin enseñar ningún acento que la delate.

«Al final aceptaron tener este esquí ‘halfpipe’», recuerda quien ha tenido que esperar a los 33 años para estrenarse. Pero una vez abierta la puerta a su deporte la llegada se complicó. «Me ha costado bastante: año y medio o dos años de clasificaciones. Al final me lesioné y tuve que seguir compitiendo para no perder los puntos que tenía en la clasificación, así que últimamente la lucha consistió en seguir ahí», aclara Griffiths, quien sólo puede entrenar en Barcelona su particular modalidad pero que considera a Vigo como su verdadera casa.

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Griffiths ha recuperado la forma sin secuelas aparentes en los entrenamientos previos a Sochi, pero no mide el éxito por medallas. «Mi objetivo, por ahora, es disfrutar. Yendo tranquila es cuando mejor resultados tienes, así que a ver», subrayó.