Prueba de fuego para Pinto
El gaditano afronta el reto más difícil de su carrera como portero titular del Barcelona. Valdés, con su futuro entre interrogantes, será operado el lunes .
Pinto, a la derecha, junto a Leo Messi.
El Barça se ha acostumbrado en los últimos años a hacer equilibrios entre la felicidad de los éxitos deportivos y la tristeza de las desgracias personales, algunas tan graves como las enfermedades de Éric Abidal y Tito Vilanova. Afortunadamente, el percance de Víctor Valdés no es de ese tipo médico. Es más habitual en el mundo del fútbol: una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que le mantendrá entre seis y nueve meses de baja. No es el primer futbolista ni será el último que sufre una lesión en una articulación tan importante. Pero lo que lo hace diferente es que se trata de un portero, un especialista, en un club en el que precisamente ha primado siempre que el número ‘1’ se sienta como tal.
Cada persona es un mundo. A algunos guardametas les puede venir bien competir a diario en los entrenamientos con otro que muerda por jugar, pero a otros les supone una presión y una crispación que puede desembocar en el conflicto. En el Barça nunca ha habido dudas entre quién es el portero titular, Valdés, y quién es el suplente, el veterano Pinto, de 38 años. Y aunque el andaluz ha mostrado una profesionalidad intachable y un buen nivel cuando juega, especialmente en su competición, la Copa que ha ganado ya dos veces, lo que se avecina es distinto: cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Atlético (y quién sabe si semifinales o final), ocho partidos de la Liga más disputada de los últimos años y la final de Copa. Es lógico que el barcelonismo no celebrara por todo lo alto el hecho de volver a depender de sí mismo para ganar el título de Liga. La lesión de Valdés duele en lo afectivo. La titularidad de Pinto causa una cierta inquietud, y que el segundo portero pase a ser Oier Olazabal, sin un minuto durante toda la temporada, preocupa. Así las cosas, apenas se habla de que el Barça ha pasado en cuatro días de poder quedarse siete puntos por debajo del Madrid a estar dos puntos por arriba.
El equipo azulgrana, a uno del Atlético, vuelve a depender de sí mismo porque en la última jornada recibe al conjunto del Cholo Simeone en el Vicente Calderón. Ni siquiera el derbi del sábado, la visita a un Espanyol en forma, acapara la atención todavía. Eso ya lo resolverá Messi, si mantiene su inspiración.