Diario de León

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Repaso colosal en Múnich

Ancelotti imparte una lección magistral a Guardiola y los blancos logran una goleada histórica que les conduce a la final de Lisboa. Sergio Ramos y Cristiano son los verdugos del Bayern.

Cristiano Ronaldo celebra el tercer gol conseguido ante el Bayern Múnich en el abarrotado estadio Allianz Arena.

Cristiano Ronaldo celebra el tercer gol conseguido ante el Bayern Múnich en el abarrotado estadio Allianz Arena.

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i. tylko | múnich
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Serenidad, compromiso, seguridad en sí mismos, poderío en ambas áreas y fe ciega en el espíritu de Carlo Ancelotti. Los jugadores del Real Madrid se presentaron en el ‘infierno’ de Múnich sin esos temores atávicos de antaño, ganaron por vez primera (0-4), salieron por la puerta grande y demostraron que, seguramente, conforman la mejor plantilla del mundo.

La ansiada ‘décima’ ya no es una quimera. La ‘orejona’ está cerca y se roza con los dedos, aunque falta la cita decisiva del 24 de mayo en el imponente estadio Da Luz Lisboa. El Madrid fue un equipo exquisito que en todo momento hizo una interpretación fantástica del escenario, de sus virtudes y de las debilidades de un Bayern de Múnich que sólo mostró signos de impotencia. Fue una caricatura de ese bloque que disputó tres de las cuatro últimas finales. El primer tiempo de los merengues fue apoteósico, pura fantasía. El 0-3 en el marcador, que pudo ser más amplio, y el hecho de que el Bayern lanzase su primer córner poco antes del descanso, lo explican todo.

Una autopista hacia el título soñado por su hinchada, huérfana de finales de este tipo desde hace 12 años. Por decimotercera vez en su historia, el Madrid luchará por la gran corona continental. Y será en Lisboa, donde Pepe, Coentrao y Cristiano se sienten felices.

Ancelotti vaticinó que el Madrid no se encerraría. Sabía por qué se imaginaba algo así. ¡Vaya si lo conocía! Los blancos adelantaron la presión, dificultaron la salida de la zaga y el portero alemanes, y marcaron territorio de principio a fin. Guardiola, en cambio, evitó una salida en tromba. No quería un equipo alocado, confiaba en que el partido sería muy largo y se obsesionaba con la idea de que su equipo acabase las jugadas para evitar los contragolpes letales de los «atletas». Lo que no por asomo entraba en el guión de Pep, ni en el de cualquiera analista en su sano juicio, era que el Madrid adquiriese su billete para la final a balón parado. Ahí es donde las fuerzas siempre se igualan y, en teoría, los alemanes no deben de ser inferiores a los españoles.

Alonso, fuera de la final

Sergio Ramos se reivindicó como uno de los mejores centrales del mundo y se dedicó su excelsa actuación a la madre de su mejor amigo, recien fallecida, y a su padre. Sólo había sido capaz de firmar un doblete ante el Levante, en 2008, y repitió en el momento y lugar idóneos. Cumplido el cuarto de hora, se elevó para rematar un saque de esquina bien tocado por Modric. Y cuatro minutos después, repitió cabezazo tras peinar Pepe una falta lateral lanzada por Di María. Se desquitó de ese penalti lanzado al limbo hace dos años ante el Bayern.

Jugó Gareth Bale en lugar de Isco, lo que suponía una decisión lógica pero no exenta de cierto riesgo porque con el malagueño el Madrid fue magnífico en la final de Copa y ante el Bayern, pero se mantuvo el 4-4-2

El tercer gol fue un prodigio de contragolpe. Bale la sacó cerca de su área y luego fue quien asistió a Cristiano. Modric supo cortar, tocar, templar y mandar, hasta convertirse en una de las grandes figuras de una noche inolvidable. El único pero fue esa entrada de Xabi Alonso a Schweinsteiger que le costó la amarilla, ya con 0-3. El postrero gol de Cristiano culminó el ‘manguerazo’ en Múnich.

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