FÚTBOL
Adiós a la Liga
Un gol de Osorio deja prácticamente al club blanco fuera del título y concede al Barça la opción de jugársela con el Atlético

Los jugadores del Valladolid Valiente y Rubio celebran el gol del empate que deja al Real Madrid virtualmente fuera del título de Liga
Un cabezazo del colombiano Osorio a cinco minutos del final (1-1) dio un vuelco al campeonato porque deja al Real Madrid virtualmente eliminado de la lucha por el título y permite al Barça la posibilidad de ser campeón si gana los dos partidos que le restan, sin necesidad de pensar en que un triunfo ante el Atlético pudiera poner en bandeja el éxito a su eterno rival. Días después de echar el cierre a la temporada, los culés dependen de sí mismos. Y en la zona baja, el Valladolid toma oxígeno, supera a Osasuna e iguala a puntos con Getafe y Almería.
Sin brillo, fatigado y muy timorato, el Madrid quiso agarrarse a un gran lanzamiento de falta de Sergio Ramos en el primer tiempo y pagó muy cara esa estrategia. Es cierto que su equipo tenía mala pinta, pero Ancelotti contribuyó al naufragio con dos cambios tan defensivos como el de Illarramendi por Isco y, sobre todo, el de Marcelo por Benzema. Ese tic italiano en pos del equilibrio seguramente destrozó esta vez al Madrid, preocupado por el resultado y por los problemas físicos de Cristiano, Pepe y Di María.
Cristiano Ronaldo tuvo que abandonar el campo enseguida por sensaciones musculares extrañas. Los pucelanos comenzaron de maravilla. Daban bien el primer pase, superaban la tímida presión de los madrileños y se incorporaban bien por las bandas. A pesar de las ausencias, el Madrid fue creciendo de forma paulatina en el primer período porque aumentó el ritmo, la intensidad y la presión alta. Su dibujo se hizo más versátil y Di María ayudó más a Nacho. Xabi Alonso comenzó a manejar el tiempo y los espacios. Emergió entonces la figura imponente de Sergio Ramos, que ya suma 400 partidos con el Madrid. Primero, intentó un remate de chilena; luego, un remate casi de coronilla; y a la tercera, marcó un golazo de falta, aunque quizá Jaime pudo hacer algo más porque el balón iba con fuerte pero bastante centrado. Sabido es que lanza bien los golpes francos, pero los galones mandan. Por eso es sólo el segundo gol así de su carrera, tras el firmado con la selección frente a Panamá.
El de Camas marcaba por cuarto partido consecutivo, ejercía de Cristiano y acudía al banquillo para festejar su diana con el amigo portugués y levantar su estado de ánimo. Tímida dedicatoria también para su hijo Sergio, recién nacido. Cerca del descanso, el omnipresente Ramos cabeceó fuera un balón bien tocado desde el córner por Di María, quien a su vez lo intentó de volea lejana. Hasta ese gol de Osorio, mal vigilado por la zaga merengue en una jugada de estrategia, la segunda parte parecía un quiero y no puedo del Valladolid, agarrotado por su agónica situación, y un jugar con fuego del Madrid, sin destreza con el balón y sin llegada.
Ancelotti lanzó un mensaje pésimo con los cambios y su Madrid cierra casi la persiana en el torneo de la regularidad y da aliento a un Barcelona, que junto al Atlético, dependen de sí mismos.