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Aitor Álvarez
León

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El sábado por la tarde murió un sueco de 34 de años en Vidigal, la favela más turística de Río de Janeiro, de la que ya he hablado en otros artículos escritos para este diario. La noticia se conoció el lunes por la mañana y en aquel preciso instante yo estaba allí. Fui para mostrarle el lugar a un amigo y hacer un excursión a una montaña, que parte desde lo más alto de la favela, donde el hombre fue asesinado.

Cuando estábamos bajando empezamos a ver como llegaban a Vidigal coches de los grandes medios de comunicación brasileños. Rápidamente pregunté a los vecinos y todos lo sabían: «mataron a un gringo el otro día», decían. En Brasil se le llama gringo a cualquier extranjero, sobretodo si es europeo o norteamericano.

Vidigal es una favela en la que viven muchos extranjeros, llena de albergues con buenas vistas y divertidas fiestas. Todo el mundo dice que es un lugar tranquilo, pero siguen pasando este tipo de cosas.

El cadáver fue encontrado nada más confirmarse que Brasil se clasificaba para los cuartos de final del Mundial, tras una dramática tanda de penaltis. En aquel momento la favela estallaba en una euforia colectiva, con cerveza fría, gritos y música muy alta.

No se sabe casi nada del suceso. El asesinado era uno de los socios del albergue Alto Vidigal. Mientras los grupos de narcotraficantes mantenían el control de la favela, antes de la pacificación, este alojamiento alternativo organizaba fiestas de música electrónica a las que asistía gente de toda condición social. Ricos y pobres se mezclaban en una gran terraza desde la que se puede divisar el océano Atlántico.

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Hoy, con la Policía Militar controlando el lugar, la fiestas se continúan produciendo, aunque ahora son más tranquilas y más caras y los vecinos de la favela no se pueden permitir disfrutarlas. Además, los bandidos ya no pueden aprovecharse de ellas. Antes cobraban comisión a los organizadores. Todos las fuentes que he podido consultar coinciden en asegurar que la muerte fue motivada por un ajuste de cuentas o por una venganza.