Una pasión tardía
A los 14 años le descubre la Cultural
David Vila no soñaba de pequeño con dedicarse al fútbol. Lo suyo era el baloncesto y el tenis. Pero a los 14
años le descubre la Cultural en un
torneo de fútbol sala y, tras una prueba, comenzó a jugar en serio a un deporte que sólo practicaba en el patio del colegio con el grupo de amigos. Pasó por la Bañeza, el Palencia, el Promesas Ponferrada, la Segoviana, el Casteldefells, la Arandina, el Huracán Z, La Virgen y el Onzonilla, su último destino antes de desembarcar del fútbol. Ha dedicado más de media vida a recorrer los campos modestos de Tercera, aunque también jugó en Segunda B. Lo fichó el filial del Alavés, cuando el equipo vitoriano venía de jugar la final de la Uefa.