FUTBOL

Vila despega el balón de su alma

El ex jugador leonés intenta olvidarse del fútbol tras una retirada que cierra 20 años de carrera

David Vila posa con dos de los balones que le firmaron algunos de sus compañeros

Publicado por
SERGIO C. ANUNCIBAY | LEÓN
León

Creado:

Actualizado:

Colgó las botas hace más de dos meses y desde entonces ha roto con el balón, como quien deja atrás una pareja que aún reverbera en la memoria y de la que quiere alejarse para percibir lo que significó el idilio.

David Vila ha pasado más de media vida con el gol merodeándole por la cabeza, veinte años de viajes, alegrías, penas... Y algún sueño fugaz truncado, como todo chaval que aspira a jugar en Primera. Pero lo suyo ha sido el fútbol modesto. Y lo vivió hasta los 35 años, sin que su retirada le haya dejado un poso de frustración. Todo lo contrario. «He tenido la suerte de jugar en Segunda B, pero casi toda mi carrera ha sido en tercera. Pillé los años buenos, cuando podías vivir de esto», explica. «Me quedo con todas las ciudades que he conocido y con los amigos, eso es lo que más agradeces», apunta. Guarda también muy buenos recuerdos deportivos, sobre todo de su etapa en Palencia, donde consiguió el ascenso a la categoría de bronce. Y otro de doble arista. Fichó por el filial del Alavés, cuando el equipo vitoriano estaba de moda en España. Venían de disputar la final de la Uefa, ante el Liverpool, campeón por ese gol de oro (5-4) que cortocircuitó la esperanza de todo un país, volcado con aquel conjunto modesto que puso en jaque a diablos de la talla de Markus Babel, Seteven Gerrard, Michael Owen, Robbie Fowler, McAllister, Hyypia... Vila tenía 23 años por aquel entonces. «Era un equipo puntero, un filial de Primera, y ahí tuve mi oportunidad, no aprovechada», matiza. «Pero fue un año muy bonito, el mejor con el del Palencia», apostilla.

Todas las semanas disputaban un partido con el primer equipo y «eso fue algo increíble». Compartió vestuario con los Cosmin Contra, Karmona, Téllez, Jordi Cruyff, Astudillo, Javi Moreno... Aunque cuando acabó la temporada le rescindieron el contrato. «Iba con unas condiciones determinadas, porque ya tenía 23 años y no llegué a explotar como pensaban. Me fui al Palencia, en Tercera, pero ascendimos», subraya.

Y a partir de ahí, «la rueda», como él mismo describe. Vistió la camiseta del Promesas Ponferrada, de la Segoviana, del Casteldefells, de la Arandina, del Huracán Z, de La Virgen y del Onzonilla, su último destino antes de desembarcar del fútbol. Bastante tiempo atrás pasó por la Cultural y La Bañeza, aunque entretanto tuvo una mala experiencia en Villarrobledo, donde ni siquiera aguantó más allá de las navidades. Y eso que su pasión por el fútbol resultó tardía. De pequeño apuntaba más a tenista. Incluso a jugador de baloncesto. «Cuando tenía catorce años una persona de la Cultural me vio en un torneo de fútbol sala y me preguntó en qué equipo estaba. Le dije la verdad, que jugaba a baloncesto y a tenis. Era mi segundo año de cadetes, probé con ellos y me cogieron», aclara.

Cargando contenidos...

Compitió en División de Honor y luego salió para la Peña, tras el descenso de la Cultural, club al que volvió para permanecer en su filial durante tres cursos. Ahí nació el David Vila futbolista, el goleador, el capitán... Y así fue durante 20 años, sin paréntesis. Hasta ese 30 de mayo del 2014, el último día que se calzó las botas con tacos, en ese Onzonilla-Rioseco, epitafio de una carrera prolija, sobre todo en vivencias. Y así sigue, sin devolverle la mirada al balón, furtivo de tantos años anclado a una pelota. Igual, no tardando mucho, le pica el gusanillo y empieza a entrenar. Quiere darse tiempo. Ahora tiene los fines de semana libres. Antes salía de trabajar a las ocho y se iba directo a entrenar, hasta las diez y media. Sus hijos, de 2 y 5 años, agradecen el cambio. Se le ve satisfecho.