segunda nacional
El Cuatro Valles, todo ilusión y cantera
El conjunto leonés, recientemente afiliado al Ademar, inicia un ambicioso proyecto.

La plantilla de la temporada pasada del Cuatro Valles, durante su presentación.
Desde hace apenas unos días, el Ademar cuenta con un segundo equipo filial. Se trata del Embutidos Ezequiel Balonmano Cuatro Valles, natural de la Robla y que milita en la Segunda Nacional, la cuarta categoría balonmanística.
Fundado al inicio de la pasada campaña, como resultado de la fusión entre el Balonmano La Robla y el Balonmano Santa Bárbara, de la localidad de Santa Lucía, consiguió un meritorio tercer puesto en la clasificación general. De hecho, estuvo cerca de disputar la promoción de ascenso a Primera Nacional, ya que únicamente fue superado por el Valladolid y por la Virgen del Camino.
Ahora, esta escuadra inicia una nueva forma de vida. Bajo la tutela de un grande como el Ademar, sus responsables tienen como objetivo inexcusable el promocionar el balonmano por la zona. Meta que tiene sentido gracias a los apoyos que han recibido de los Ayuntamientos de La Robla y de La Pola de Gordón. Este fin «casi benéfico» no es impedimento para que el Cuatro Valles mire una vez más a los puestos altos de la Liga. De hecho, se marcan como sueño el disputar la fase de ascenso al final de este curso.
La escuadra dirigida por Guillermo Fernández es joven. Hasta ahora se ha nutrido principalmente de estudiantes de León. Sin ir más lejos, la campaña pasada contaron entre sus filas con el extremo derecho japonés Hiro Fujji, que vino a aprender español. Y lo seguirá siendo ahora que también se alimentará de esos juveniles, que por sus cualidades actuales, no den el perfil que busca el ULE Ademar, pero siempre con miras a poder recuperarlos, una vez hayan tenido la oportunidad de crecer.
En principio, el número de jugadores maristas que se foguearán en el Cuatro Valles no está definido. Se habla de un portero y de otro hombre, en una posición aún por concretar.
El acuerdo de afiliación abarca sólo este año, pero la idea es renovar cada temporada, siempre y cuando el equipo universitario, una categoría por arriba, no descienda.