Diario de León

FUTBOL

Algo más que un punto

El Atlético Astorga comienza con solvencia su periplo en la categoría y arranca un merecido empate ante el Logroñés

Javi solventó con acierto el trabajo que tuvo. En la foto desvía a córner el remate cruzado del riojano Titi cuando Lago salía a tapar su remate en el interior del área de meta maragata

Javi solventó con acierto el trabajo que tuvo. En la foto desvía a córner el remate cruzado del riojano Titi cuando Lago salía a tapar su remate en el interior del área de meta maragata

Publicado por
ABEL JUNQUERA | LOGROÑO
León

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Cuatro de seis puntos. El Atlético Astorga ha comenzado con solvencia su periplo en Segunda B. Tras su triunfo inaugural, ayer sumó un valioso empate en Las Gaunas (0-0) y gozó de las dos mejores ocasiones del choque. Cierto que supo sufrir, con oficio, tanto en el comienzo del encuentro como durante una segunda mitad en la que el Logroñés acaparó la posesión, aunque sin inquietar a Javi, más protagonista durante la primera mitad.

El Atlético Astorga tuvo que ir aplacando las oleadas ofensivas de un Logroñés valiente, incisiva, con gran cantidad de centros y con la mente puesta en acabar jugadas (tres tiros, aunque elevados, en apenas 5 minutos). La idea parecía clara, embotellar a su oponente en busca de un gol que diera tranquilidad a los locales. Por fortuna, los maragatos supieron aguantar el tipo en esa primera fase del duelo. Además, tuvieron la capacidad de intimidar al cuadro riojano porque no especularon, mostraron sus garras. No en vano, gozaron de las mejores oportunidades de la contienda: un contragolpe, tras un córner en contra, de libro bien llevada por Asier y ejecutada por Borjas, con espléndida mano de Miguel para evitar el tanto visitante antes de la media hora; y un remate de cabeza de Cristian después de un saque de esquina minutos antes del descanso que sacó bajo palos Moisés García con Miguel ya superado.

El Logroñés, por su parte, transmitió intensidad y ritmo durante los compases iniciales. Su intención era la de buscar los extremos y en cuanto pudieran poner balones dentro del área contraria. Así no extrañaba el aluvión de tiros a puerta, algunos con más tino que otros. Camochu, batallador todo el choque, con un lanzamiento cruzado desde la frontal, probó a Javi; Miguel Santos insistía en comprobar los reflejos del meta rival; y Goñi con un golpe seco desde dentro del área que impactó en la espalda de un defensor fueron las mejores ocasiones blanquirrojas en apenas 20 minutos. La lesión de Miguel Santos, como lateral izquierdo, y la entrada en el campo de Abaroa provocó que Carlos Pouso moviera sus piezas, pasando Zubiri de central al carril y retrasando Rico su posición al centro de la zaga. Momento que aprovechó el Atlético Astorga para ir creciendo, para tranquilizar sus acciones y mover con algo de criterio la pelota, de manera que el choque se equilibrara hasta el ecuador.

Una tónica que continuó durante algunos minutos de la segunda parte. Situación que templó el encuentro hasta el punto de reducir las revoluciones del mismo. Pese a ello, hubo algunos chispazos cuando tras robo en la medular la intención de ambos era llegar lo antes posible a la meta rival, aunque sin acierto en el último pase. Como consecuencia, el juego se instauró más en el centro del campo, abandonando las áreas por momentos. La fatiga, además, se empezaba a acusar. Fue entonces cuando el Logroñés decidió asumir el control del balón, con el permiso de un Atlético Astorga que le cedía la iniciativa, pero que no encontraba la manera de inquietar a Javi. Los maragatos esperaban, dando por bueno las tablas, mientras que los riojanos trataban de proponer, aunque sin la profundidad deseada para superar a un equipo ordenado y disciplinado en las tareas defensivas.

El tiempo se agotaba y los de Carlos Tornadijo, descaradamente con el último cambio realizado y la entrada al campo de David Uña, aumentaban el número de jugadores en defensa, colocando una línea de cinco ralentizando todas sus acciones. El nuevo dibujo dio resultado, puesto que los de Pouso no pudieron dar el último apretón final en aras del triunfo.

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