Diario de León

Guerra y plata provocan un momento agridulce a

Anna solovey

Anna Solovey, con la medalla de plata de Ponferrada.

Anna Solovey, con la medalla de plata de Ponferrada.

Publicado por
ÁLEX ESTÉBANEZ | PONFERRADA
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

Siempre se ha hablado de la dureza del ciclismo como un deporte que exige el máximo a los corredores y no siempre devuelve ese esfuerzo en forma de la gloria de las victorias o las medallas. Pero incluso cuando algún corredor toca metal, la alegría no siempre es completa y quedan momentos para la reflexión y para entender que por encima del deportista siempre está la persona.

Uno de ellos tuvo lugar ayer en el Campeonato del Mundo de Ponferrada. La contrarreloj femenina encumbró a la alemana Lisa Brennauer mientras la ucraniana Anna Solovey, que hasta la llegada de la germana ocupaba la primera posición, veía cómo tenía que conformarse con la medalla de plata.

En la rueda de prensa posterior a la carrera, Solovey, de 22 años, relativizaba el cambio de metal: «Sabía que iba a quedar segunda. Es mi segundo Mundial élite y todavía soy muy joven. Bueno, bastante joven», acotaba, entre risas.

Sin embargo, esa risa se truncó cuando se le preguntó por la sensación de haber logrado una plata mundialista con esa juventud: «Estoy contenta por el resultado porque es una forma de llevar algo de alegría a Ucrania, un país que como sabéis lo está pasando muy mal por la situación política». No en vano, Solovey es natural de Lugansk, una de las ciudades más afectadas por el conflicto con Rusia, y la preocupación por lo que está pasando en su casa se mezclaba en un sabor agridulce con la plata de la medalla que colgaba de su cuello.

La situación es tan complicada que la flamante subcampeona del mundo contrarreloj ni siquiera atisba cuál va a ser su futuro una vez que termine esta temporada: «No sé qué voy a hacer el próximo año. La situación económica es tan mala que he tenido que venir al Mundial en un camión. Lugansk es un sitio peligroso ahora mismo».

La situación en su ciudad natal la ha obligado a trasladar su residencia a Lvov, en el oeste de Ucrania, y su carrera deportiva se ha visto comprometida ante la falta de fondos de las instituciones de su país: «No puedo ir a muchas competiciones porque mi Federación no tiene dinero, pero venir al Mundial era un sueño que estoy viviendo cada día», declaró posteriomente a la agencia AFP.

Tras conseguir la medalla de plata en Ponferrada, el próximo sueño de Anna Solovey es estar en los Juegos Olímpicos de Río 2016: «En mi equipo sólo hay tres personas, pero tengo el mejor equipo y el mejor entrenador».

Precisamente, un icono olímpico como Sergey Bubka fue de los primeros en felicitarla vía Twitter: «De pronto, buenas noticias para Ucrania», dijo, al enterarse de la actuación de su compatriota.

tracking