CURLING. CAMPEONATO DE EUROPA
Plata histórica con sello leonés
Eduardo de Paz lidera el mejor resultado de España a nivel internacional rubricado con el subcampeonato continental tras ceder por un ajustado 4-3 en la final ante Rusia que pone la guinda a un trayecto sobresaliente.

De Paz, cuarto por la izquierda, de pie, junto al resto de compañeros de la selección y con la medalla de plata colgada de su cuello.
España escribió en el Europeo de Praga la página más gloriosa en su trayecto internacional. Nunca en su historia había subido al podio en la disciplina del curling al que había oteado de lejos. Y tuvo que ser un leonés, Eduardo de Paz, el que junto a sus cuatro compañeros de selección, se colgara una medalla, la de plata que incluso pudo ser la de oro a la que hasta el final optaron los españoles y que tuvieron en la yema de sus dedos en la última entrada de una final ante Rusia a la que habían llegado por méritos propios dejando en la cuneta nada menos que al campeón continental Austria en semifinales y Dinamarca en el cruce de playoff.
El resultado de la final frente a la poderosa Rusia (4-3) lo dice todo y también el futuro que espera a estos jugadores que, líderados por el leonés De Paz y Vez fueron capaces de superar rondas y demostrar que España también puede llegar a ser una potencia mundial, un equipo de referencia, con mimbres de tanto talento como Eduardo.
El leonés, considerado como el abanderado de su generación en España, hizo gala de sus galones a lo largo de un torneo que tuvo en la jornada de ayer su cenit con la disputa de las semifinales en las que por un elocuente 10-4 España acababa con la poderosa Austria en un partido en el que incluso sobró la última entrada dada la superioridad de los jugadores liderados por De Paz.
Sin apenas tiempo para el descanso tocaba la gran final. La medalla de plata estaba asegurada pero España quería más. Sabía que era su día y por ello pujo frente a una Rusia que había saldado sus partidos con auténticos repasos a sus rivales. Menos a los españoles ante los que se había encontrado ya en la primera fase teniendo que emplearse a fondo para llevarse el gato al agua.
Ese mismo guión también se repetía en la final e incluso con una mayor igualdad. España daba su primer aviso adelantándose por 1-0. Rusia reaccionaba con un 0-2 que la situaba por delante e incluso, en un todo o nada en el que tuvo bastante suerte, elevar el marcador a un 1-3. Pero Eduardo y sus compañeros no se rindieron logrando acortar distancias y situar el marcador en un 3-4 a falta de una entrada. Ahí España tuvo su oportunidad frente a un adversario que se dedicó a destruir las opciones españolas y a defenderse para evitar que la gloria hispana se tornase de plata al oro.