FÚTBOL
El Madrid se salva sobre la bocina y de penalti
Un pena máxima tan clara como absurda permite a Bale sellar una victoria inmerecida ante el Córdoba. Cristiano, expulsado.

Benzema celebra el primer gol del Real Madrid, ayer, frente al Córdoba.
El Real Madrid es líder indiscutible porque fue, de largo, el equipo más completo y pragmático de la primera vuelta, pero desde que sus estrellas se marcharon de vacaciones navideñas algo ha cambiado, y para mal. El penalti tontorrón cometido por Fede Cartabia cuando los visitantes jugaban en inferioridad porque a Ronaldo se le fue la cabeza y agredió a un rival, lo aprovechó Bale para firmar un triunfo frente al Córdoba (1-2) tan inmerecido como valioso, de esos que al final de curso casi nadie recuerda pero puntúan para el título.
Aunque hacía fresquito por Andalucía, quizá el brillo del sol, o el horario de sobremesa, adormiló a los de Carlo Ancelotti. Salieron sin intensidad.. Acusaron sobremanera la ausencia de Isco, el motor del equipo desde que se rompió Modric. El malagueño tapa, crea y desborda.
No fue de farol el serbio Miroslav Djukic cuando en la previa garantizó que sus animosos jugadores no iban a salir a hacer amigos. Juntaron bien las líneas, cerraron los espacios, mostraron agresividad bien entendida y actuaron con suma concentración y dinamismo.
Recibió enseguida enormes dosis de ánimo, energia y autoconfianza el equipo local, ya que durante el segundo minuto de juego Sergio Ramos volvió a equivocarse. Salió a cortar un disparo con los brazos extendidos, el balón le golpeó y cometió un penalti evitable que transformó Ghilas.
El Real Madrid se mostraba romo, Bale y Cristiano sufrían cortocircuitados y el Córdoba se sentía feliz y apoyado por una hinchada magnífica. Los campeones de Europa sólo podían generar saques de esquina, hasta cuatro en el primer cuarto de hora. Empataron cerca de la media hora en una de esas acciones a balón parado. Benzema entró con fe y acertó tras quedársele el balón suelto.
No cambió excesivamente el panorama tras el descanso. Es cierto que el Real Madrid tuvo cada vez más posesión y dominio territorial, pero las mejores ocasiones eran de los ‘califas’. Tuvo la enorme virtud el Córdoba de que cada vez que salía, generaba peligro y asustaba a los líderes.
Bebé obligó a intervenir a Casillas y, tras un error grave de Varane, el rumano Florin la elevó sobre Iker y el balón acabó en el travesaño.
Los cambios de Ancelotti fueron extraños. Illarra y Coentrao por Khedira y Marcelo no modificaban nada. Llegó muy cerca del final la expulsión de Cristiano. Impotente, el luso le lanzó una patada a Edimar. Antes, en otra acción, había lanzado un manotazo absurdo. No protestó pero, en un gesto chulesco, se limpió el escudo de campeón del mundo mientras se retiraba. Al Real Madrid le rescató al final una falta bien buscada por Bale y un penalti tan claro como absurdo cometido por Cartabia.