El Celta frena al Atlético
Berizzo le ganó la partida a Simeone, que ve de nuevo a su equipo a siete puntos del Madrid. Los goles de Nolito y de Orellana hacen justicia.

Orellana, a la derecha, aprovechó los espacios y selló la victoria con el segundo gol.
El deporte rey lo es, precisamente, porque en cuestión de días la vida cambia que es una barbaridad. Si ante el campeón de Europa el Atlético lo bordó el pasado sábado, frente al modesto Celta cayó (2-0) en la segunda mitad pero, curiosamente, bordeó el ridículo en el peor primer tiempo que se recuerda con el Cholo Simeone en el banquillo.
Le faltabron artistas como Koke y Arda, igual que sucedió en una humillante derrota ante Osasuna, pero no sirve como excusa porque este curso la profundidad de banquillo de los rojiblancos es enorme. Mientras los de Berizzo se recrearon tocando y Nolito y Orellana hicieron las delicias de la afición local con sus regates y penetraron entre la defensa madrileña como cuchillo en mantequilla, los rojiblancos estuvieron peleados con el balón, con el orden, luego con el gol y hasta con el árbitro.
Fueron una caricatura de equipo porque no supieron a qué jugar, algo insólito con Simeone.Berizzo le ganó la partida en el planteamiento a su compatriota.
Pedía el campeón el descanso igual que un púgil groggy desea que suene la campana. Hubo movimientos significativos tras el descanso. Simeone dejó en los vestuarios al errático Torres y puso en liza a Cani, lo más parecido que tiene a Arda. Pareció cambiar el panorama, pero llegó una jugada muy polémica en su inicio que puso en ventaja al Celta. Primero, el árbitro valenciano consideró involuntaria una mano clara de Augusto. Y tras el avance celeste, Martínez Munuera sí acertó al ver el penalti de Mario sobre Nolito, que el propio jugador canario transformó. El duelo se volvió loco. Orellana aprovechó los espacios y selló una merecida victoria.